Luis Sánchez Sancho
El historiador y mitógrafo estadounidense Joseph M. Walker, denomina alicornio al cuerno solitario que el fabuloso unicornio tenía en medio de la frente. Igual que otros investigadores y autores que han escrito sobre el unicornio, Walker indica que esta leyenda fue inspirada por la figura del rinoceronte de la India, a cuyo cuerno, además, se le atribuyen propiedades medicinales e incluso mágicas y afrodisíacas.
“En la antigua China —dice Walker en su libro Seres fabulosos de la mitología — el alicornio era utilizado como afrodisíaco y servía para confeccionar una triaca para los venenos, (triaca deriva del latín teriaca y este del griego theriaké, que significa “remedio contra el veneno de los animales”. O sea que la triaca es un “preparado farmacéutico compuesto principalmente por opio y que se usaba como antídoto para las mordeduras de algunos animales venenosos”, según explica el diccionario contextual en línea, Dixio).
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Sigue diciendo Joseph M. Walker que “En las civilizaciones europeas y árabe se le atribuían también (al alicornio en particular y al unicornio en general) toda clase de propiedades mágicas y medicinales. Se decía que las botas hechas con el cuero del unicornio conservaban sanas las piernas y preservaban de las epidemias. La lepra podía ser tratada con una poción de yema de huevo e hígado de unicornio. Pero el cuerno (o sea el alicornio) era el más útil de todos sus miembros. Quienes bebían en él se libraban de la epilepsia y de las dolencias estomacales, y, por supuesto, neutralizaba los venenos”.
Agrega el investigador de hechos históricos y mitos que los árabes incrustaban trozos del alicornio en los cuchillos que usaban en sus comidas, creyendo que de esa manera podrían saber si los alimentos estaban envenenados. Esa creencia fue llevada a Europa, en la época del Renacimiento, cuando el envenenamiento del enemigo o rival era un recurso habitual de lucha política y por eso los reyes y príncipes pagaban por el alicornio grandes cantidades de dinero.
En China la medicina tradicional ha usado siempre el cuerno de rinoceronte como medicamento, y todavía ahora se le sigue atribuyendo excelentes propiedades medicinales, sobre todo para el tratamiento de fiebres y convulsiones. Y además persiste la creencia en sus supuestas propiedades afrodisíacas.
También nos informa Joseph M. Walker que “durante mucho tiempo, monarcas y poderosos enviaron a guerreros y mercaderes a remotas tierras para conseguir cuantos alicornios pudieran. El mito clásico de esta suerte pasó a integrarse en el mundo de lo mercantil y de lo práctico. La medicina popular contaba con la ayuda inestimable que le daba el cuerno. Una lista de `medicamentos obligatorios´, es decir, que bajo ningún concepto debían faltar en las farmacias londinenses (1741) incluía todavía el alicornio”.
Por otra parte, el buen amigo lector de esta columna, doctor Alfonso Dávila Barboza me comentó que Rubén Darío menciona al unicornio en alguno de sus poemas. En efecto, al final del poema Divagación , Darío escribe: “Sé mi reina de Saba, mi tesoro; /descansa en mis palacios solitarios./ Duerme. Yo encenderé los incensarios./ Y junto a mi unicornio cuerno de oro, / tendrán rosas y miel tus dromedarios”.
Es lógico que Rubén Darío mencionara al unicornio, pues además de que él usaba para sus poemas los personajes y hechos de la mitología, “es un hecho que la poesía inventó al Unicornio, al Centauro y el Fénix”, según dijera el también poeta José Coronel Urtecho. Y es que esos animales fabulosos solo podían ser fruto de mentalidades tan fantasiosas como poéticas.
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