Alfredo Gutiérrez
El día jueves de la semana pasada atendí a la presentación del libro La democracia de Pedro Joaquín y presidenta Violeta Chamorro, obra de especial valor histórico que fue esbozada por Cristiana Chamorro Barrios.
Por medio de ella podemos adentrarnos en las interioridades de las vidas “privadas” de Pedro Joaquín y de doña Violeta, vidas que estuvieron siempre comprometidas al servicio de los demás y, que a pesar de definírseles como privadas, siempre estuvieron expuestas públicamente de cara a los nicaragüenses.
Poder observar imágenes de las luchas de Pedro Joaquín, imágenes de la difícil, pero exitosa transición que le tocó liderar a doña Violeta, imprimen una especie de mensaje, una especie de esclarecimiento de que, todo es posible, por difícil que sean las adversidades siempre hay alternativas y formas de salirle al paso a modelos políticos impuestos, rechazados, repudiados y no deseados por los ciudadanos de esta tierra nica.
Durante las exposiciones realizadas por Cristiana, la periodista y escritora Angelita Saballos y don Luis Sánchez Sancho, estas me hicieron viajar en la historia, pero además de trasladarme en el tiempo hacia el pasado, me ayudaron a consolidar mis líneas de pensamiento político, por las cuales me he desenvuelto desde hace algunos años.
La permanente lucha por conquistar y rescatar los valores fundamentales de libertad de expresión como pilar fundamental del resto de las libertades, la libertad de prensa, libertad religiosa, libertad de asociación, libertad sindical, libertad económica, la libertad de elegir, la no reelección, la separación e independencia de los diferentes poderes del Estado, la construcción de una sociedad justa y desarrollada, reiteraron mi compromiso por mantener perenne, sin claudicación alguna, nuestra compleja pero necesaria batalla por el rescate de la República y sus derechos libertarios irrestrictos y sin controles dinásticos y dictatoriales para sus ciudadanos.
El día de ayer lunes, luego de haber conducido a finales del año pasado una campaña política cuesta arriba por la Alcaldía de Managua, asumí mi responsabilidad como concejal en dicho gobierno municipal.
Mi llegada a la municipalidad de Managua implica, primeramente, mantener mis principios religiosos de ética y moralidad. Pero además, un compromiso para con mi padre, quien forjó mi personalidad, mi espíritu constante de lucha, mi compromiso por los demás, mi desinteresado trabajo por ayudar y servir, y el buen actuar.
Pero además, un compromiso con el legado político de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, una responsabilidad por no permitir la extinción de su pensamiento político social, de mantener viva la llama de sus valores ideológicos en función de la defensa de los ciudadanos de esta capital, de los derechos fundamentales consignados repetidamente por él, los que obligatoriamente deberían cubrir a cada una de las vidas de nuestros capitalinos.
La presentación del libro de Cristiana Chamorro Barrios llegó en buen momento, me reinyectó las energías, la mística, el compromiso y el reto que a partir de ayer asumí y espero poder cumplir no solo con los managuas, sino que también con mi padre y con Pedro Joaquín.
El autor es excandidato a Alcalde de Managua.