Trotando por la mañana bajo un sol brillante, Lance Armstrong difícilmente parecía un hombre a punto de confrontar de una vez por todas el escándalo de dopaje que ha dejado en añicos su imagen. “Estoy tranquilo, estoy relajado y listo para hablar francamente”, dijo en referencia a su entrevista con Oprah Winfrey. En la que ha sido publicitada como una sesión “sin restricciones”, se espera que el ciclista estadounidense hará un giro luego de una década de desmentidos y se disculpe por doparse. También se aguarda que ofrezca una confesión parcial sobre su participación como líder de una trama de dopaje para dominar el Tour de Francia.
Ver en la versión impresa las páginas: 9 B