Oscar González Morales
Esta situación dejó al descubierto el vacío que existe en los reglamentos de la LBPN, en la que no se estipulan sanciones para casos como este. Algún llamado de atención estaría en manos de los socios de la liga, que a la vez son los directivos de los cuatro equipos de la misma.
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El mal actuar de los fanáticos del León, que llevó a la suspensión del partido entre el equipo local y el Bóer el miércoles, en la jornada de la Liga de Beisbol Profesional Nacional (LBPN), no tendrá ninguna sanción y dejó en evidencia la flaqueza en este tema de los dirigentes de la misma.
En el octavo episodio del partido, cuando el Bóer ganaba 10-6, un golpe al capitalino Elmer Reyes, que reaccionó molesto ante el pícher Wilfredo Amador, motivó el enojo de los fanáticos leoneses, que comenzaron a tirar botellas, piedras y otros objetos al campo de juego, lo que obligó a la finalización de este encuentro.
Este comportamiento al parecer no tendrá ninguna repercusión sobre el uso del estadio Héroes y Mártires de Septiembre de León, pues en el reglamento del torneo no se especifica ni una, y el comisionado de la liga no tiene el poder para castigar a algún responsable de una situación como esta.
Aunque en el reglamento del campeonato está estipulado que los equipos tienen que brindar seguridad en el campo, tanto con el respaldo de la Policía Nacional como con seguridad propia, no estipula ningún castigo si no se cumple con este mandato.
Noel Urcuyo, comisionado de la LBPN, comentó que este tipo de casos están fuera de su alcance y que son los socios de la liga los que pueden tomar algún tipo de acción, si así lo creen conveniente.
Román González, árbitro principal en el partido, aseguró que él siguió todos los pasos estipulados en los reglamentos del beisbol para estos casos, pero el mismo mánager de León, Ramiro Toruño, le dijo que no tenía los medios ni el respaldo policial para calmar a los fanáticos, lo que lo llevó a detener el partido.
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