He caminado largo rato agarrado de las manos de dos grandes genios de la literatura universal: Thomas Carlyle con los Héroes y Ralph W. Emerson con Hombres representativos, para comprender la trascendencia vital del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal como Héroe Nacional.
Y era necesario hacerlo así, porque si bien la intuición popular ya lo había consagrado hace 35 años frente a sus despojos mortales y hace algunas semanas una Asamblea Nacional de dudosa reputación lo había igualmente confirmado, habría que profundizar en su vida, en su trayectoria y en su holocausto, para que el veredicto de la historia tuviese absoluta y plena justificación.
Para los que tuvimos el honor de conocerlo y tratarlo, en los avatares de la lucha contra el despotismo, Pedro Joaquín era un hombre normal. Pero si revisamos paso a paso su accidentada vida, pletórica, de patrióticos empeños (cárceles, torturas, ostracismo y muerte) indudablemente tenemos que llegar a la conclusión de que era para la inmortalidad un verdadero Héroe Nacional.
Uno de los clásicos que he mencionado está acorde en que el héroe es: “Manantial refulgente que irradia discernimiento natural y original, de hombría y de nobleza heroica, en cuyo resplandor se regocijan las almas” y Pedro Joaquín tenía esas cualidades y muchas más: desprendimiento ilimitado por el amor a su patria, a la democracia y a la libertad. ¿Acaso no demuestra tener madera de héroe quien ante la inminencia de la muerte en plena montaña y recordando a su prole escribe a su esposa, doña Violeta: “A tus hijos dile que mi patria son ellos, y otros niños como ellos, por los cuales hay que sufrir, y a veces hasta morir”.
Cuando, abandonando todas las comodidades propias de su condición social, decide regresar a Nicaragua con las armas en la mano, Pedro Joaquín lanzó al mundo un documento enarbolando la dignidad nacional en el que proclama: “Decía que los nicaragüenses iniciábamos la rebeldía, entre otras cosas, para demostrar a los pueblos de América que no éramos una raza de sometidos y que había en el corazón de nuestros hombres nobleza, valor, dignidad, y patriotismo”. ¿Acaso los nicaragüenses hemos echado estos valores en el saco del olvido?
Pedro Joaquín no fue como dicen los frentistas a sotto voce: un defensor incondicional de la burguesía, pues siempre como el mismo lo expresa en su Editorial del 21 de diciembre de 1959, él seguirá: “Martillando, con el ciudadano a quien le burlaron el voto, con el hombre que fue apaleado, con la mujer que echaron del mercado, con el minero sin salario, con el obrero despedido, con el profesional humillado ” y por si esto fuera poco nos dejó como legado testamentario las tres reformas que Nicaragua necesita para salir de la pobreza extrema en que hoy la mantienen la familia Ortega-Murillo y sus corifeos: la Reforma Política, la Reforma Económica y la Reforma Social.
Quisiera, ya casi para finalizar, recordar brevemente una anécdota con nuestro inolvidable poeta, don Pablo Antonio Cuadra. En una visita que le hicimos para instarlo a la candidatura presidencial y cuando le hice ver la falta que nos hacía Pedro Joaquín para acabar con la corrupción imperante en el gobierno de turno, el poeta en un arrebato de inusitada iracundia, nos espetó: ¡Y para que están ustedes! Y tenía razón el poeta, porque esta lucha por la que Pedro Joaquín murió y se sacrificó no ha de tener fin hasta que la democracia y la justicia social brillen en nuestro suelo con todo su esplendor.
Pedro Joaquín no solo es Mártir de las Libertades Públicas y el Héroe Nacional, sino es nuestro Cid Campeador que, como don Rodrigo Díaz de Vivar, seguirá ganando batallas aún después de muerto. De ahí que podamos decir con propiedad que su martirio no ha sido en vano. Ya ganó la primera batalla, que fue el aniquilamiento de la dinastía somocista y estamos seguros que seguirá ganando las batallas que sean necesarias con tal de impedir que se entronice una nueva dinastía o una nueva dictadura hereditaria en nuestro país. Su grito de combate es y será, mientras tanto, nuestra principal fuente de inspiración: ¡Nicaragua volverá a ser República!
El autor es Secretario General de la Asociación de Nicaragüenses en el Extranjero (ANE). San José, Costa Rica, enero del 2013.
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