Edgard rodríguez
Zona de strikes
Lionel Messi, quien al igual que Maradona o Pelé, es capaz de una genialidad a partir de la nada, debe ganar hoy su cuarto Balón de Oro.
Su despliegue de virtudes: vistosidad, elegancia, juego limpio, sentido de equipo, pero sobre todo, su temible capacidad resolutiva, le han permitido reconocimiento planetario y hoy en Zurich, debe recibir el galardón.
Messi tiene como rivales a Cristiano Ronaldo, el portugués de exuberante potencial físico que hace estragos con el Real Madrid, y su compañero Andrés Iniesta, cuya visión de juego y sentido del anticipo, lo han convertido en un genio.
Pero Messi volvió a excederse en el 2012, año en el que además de coleccionar más goles que nadie en la historia, volvió a deleitar con su juego, mientras impulsaba al Barcelona hacia otro ciclo de éxitos y ahora a uno que luce más prometedor.
Sus 91 goles en un año natural, pulverizaron el registro anterior de 85 tantos del alemán Gerd Müller en 1972. Messi anotó 59 en la liga, 13 en la Champions, cinco en la Copa del Rey y dos en la Supercopa, más 12 con la selección de Argentina.
Todo eso, los 91 goles, lo hizo en 72 partidos. Pero no solo hace goles. Messi maravilla a las multitudes con su juego, mejora su entorno y mantiene al Barcelona en la élite de los clubes a nivel mundial. Es una suerte que lo podamos ver.
¿Es ya el mejor de la historia? Tiene el material para serlo, pero al menos yo, aún quisiera verlo coronarse en una Copa del Mundo, algo que sí hicieron Maradona y Pelé. Messi podría ser más virtuoso, y lo es, pero al final, tu legado es lo que hacés.
En los equipos de Brasil, Pelé estuvo rodeado de verdaderos astros, pero él era el más luminoso. Y Maradona cargó en sus hombros a Argentina en una etapa no estelar y la llevó al campeonato. Eso le falta a Messi.
Sin embargo, discutir su superioridad en la actualidad, es perder el tiempo. El argentino va en ruta a un nuevo Balón de Oro, y con él, hacia un nuevo récord.
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