La consideración del unicornio como símbolo de pureza y a partir de allí su vinculación con la Virgen María, así como la leyenda de que ese fabuloso animal solo podía ser cazado si una joven doncella lograba que pusiera la cabeza en su regazo, se originó al parecer en los escritos de San Isidoro de Sevilla.
Isidoro, obispo de Sevilla, además de santo era un sabio y erudito enciclopedista que escribió abundantemente sobre medicina, arte, historia, matemáticas y cultura en general.
No hay certeza acerca de la fecha exacta en la que nació San Isidoro de Sevilla, pero se supone que habría nacido en el año 556 de nuestra época, en la localidad española de Cáceres. De lo que no hay ninguna duda es de la fecha y el lugar de su muerte: ocurrió el 4 de abril de 636 en la ciudad andaluza de Sevilla, de cuya Diócesis fue el más famoso obispo. De manera que el santo y sabio Isidoro de Sevilla habría vivido durante 80 años.
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Entre las múltiples obras escritas por San Isidoro de Sevilla, se destacan las Etimologías , especie de enciclopedia de la época en la cual el santo e ilustrado varón recogió los conocimientos e informaciones de todo lo que entonces se sabía sobre la historia, las matemáticas, la medicina, la botánica, etc. Y es precisamente en el Libro XII de las Etimologías, titulado Las bestias y los pájaros , en el cual el célebre obispo sevillano habla del unicornio.
San Isidoro de Sevilla escribió sobre el unicornio basado en los testimonios del médico griego de la antigüedad, Ctesias, y de Plinio el Viejo, escritor, naturalista e historiador romano del siglo I. Mucho tiempo después, al final del siglo XIII de nuestra época, el viajero y comerciante veneciano, Marco Polo, escribió sobre el unicornio en su Libro de las Maravillas o Los Viajes de Marco Polo , en el cual narra sus peripecias en el Oriente Cercano, Medio y Lejano.
Siendo prisionero de guerra después de la crucial batalla fr Kurzola, donde ahora es Croacia, en la cual los genoveses derrotaron a los venecianos, Marco Polo aprovechó su estadía en la cárcel para escribir sobre su viaje por el Asia, pero según los críticos el mercader veneciano contó en su libro algunas medias verdades y exageró otras cosas, para hacer más emocionante su relato.
En el caso del unicornio, Marco Polo cuenta que no tenía nada que ver con la idea que había en Europa acerca de su supuesta apariencia equina. En realidad “es una bestia de presencia horrible —escribe Marco Polo— y de ningún modo como las que recordamos y mencionamos en nuestros países os aseguro que es completamente opuesta de lo que decimos de ella”. Eso es lo que cita del libro de Marco Polo el historiador y mitógrafo estadounidense Joseph M. Walker, en su obra Seres fabulosos de la mitología , en la cual precisa que el unicornio al que se refiere Marco Polo es el rinoceronte de la India, que debía ser para los europeos de la época una “bestia de apariencia horrible”.
Walker habla también de que los antiguos chinos creían igualmente en la existencia del unicornio, al que llamaban K’i-lin, y era “uno de los cuatro animales considerados presagio favorable” (los otros tres eran el Dragón, el Fénix y la Tortuga).
Según Walker, la aparición del unicornio chino, que “no hace daño a nadie, es presagio del nacimiento de un rey o personaje virtuoso, se considera de mal agüero que le hieran o que le hallen muerto, y puede vivir mil años”.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A