William Aragón Rodríguez
– También cuenta que en su pequeño taller que tiene en un reducido espacio de su casa trabajan unas ocho personas, todas mujeres, que han aprendido a tejer y elaborar esos productos. La mayoría de ellas estaban desempleadas.
– Don José Leonel Hernández espera continuar elaborando hamacas e ir creciendo poco a poco, hasta tener su pequeña empresita.
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A pesar de tener seis meses de dedicarse a tejer hamacas, don José Leonel Hernández Espinoza ya ha comenzado a tener éxito en la comercialización de sus productos elaborados a base de material de cabuya natural, sintética y nylon.
Incluso ha incursionado en el diseño de carteras, bolsos de mano y canastas, entre otros productos que logra ofrecer en la ciudad de Somoto y otras localidades de la zona norte del país.
Don Leonel cuenta que tuvo que jubilarse al haber sufrido un accidente en su motocicleta, mientras era funcionario del centro de salud de la ciudad de Somoto y porque su esposa Yolanda del Carmen Hernández perdió su trabajo hace cinco años en la Administración de Rentas, cuando la despidieron.
EN LA CÁRCEL CONOCIÓ TÉCNICA
“Yo aprendí a tejer hamacas cuando por desgracia de la vida estuve preso hace varios años en un centro penal del país y ahora al quedar jubilado por el accidente que tuve en mi moto me vi obligado a retomar lo aprendido”, reveló Hernández Espinoza.
Vive en una nueva casa en el sector (barrio) once de la ciudad de Somoto, en Madriz, después que perdieran la vivienda que antes habitaba junto a su esposa, cuando todos los ahorros que tenían en una cooperativa se perdieran al irse a la quiebra esa institución por culpa de quienes administraban esa microfinanciera.
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