Cartas al Director

El paraíso es……

¿Crees en el paraíso? El paraíso terrenal, tal como lo imaginamos, existe. ¿Está perdido? Casi. ¿Lo estamos buscando? No. ¿Algún día lo encontraremos? Nosotros ya no, pero si la humanidad busca a Dios con fe, lo encontraría. Convertir nuestras vidas en un paraíso no es difícil, pero es improbable. Yo creo y siento que el paraíso terrenal es un lugar en donde habitan hombres y mujeres de grande e inquebrantable fe. Con esa poderosa arma en la mano logran vivir libres de ambiciones y egoísmos. Conocen a Dios y amándole sienten profunda felicidad con hacer el bien, respetar a los demás, sus familias, sus bienes, sus derechos, su tranquilidad.

En esa comunidad tan llena de armonía se racionaliza el uso de los recursos naturales, puesto que no se explotan para satisfacer fines comerciales nefastos que solo pueden conseguir, es la riqueza para unos pocos, en detrimento y sufrimiento de las mayorías. El gozo espiritual supera los deseos carnales. Se repudia colectivamente la lujuria y los vicios, y al hacerlo, se preserva la integridad de cada hogar, en donde un hombre y una mujer tratan, mutuamente, de darse felicidad, educar bien a los hijos para que no busquen el fruto prohibido que los llevará a la vida como ahora la conocemos. Esto, junto con la ausencia de avaricia, desaparece la criminalidad, las guerras, el hambre, la injusticia y las desigualdades. Basados en este sumario de lo que encontraríamos en el paraíso, cada uno de nosotros puede ahondar en explicar o definir cómo podría ser.

Esta reflexión tiene una moraleja. El paraíso terrenal existe. No lo encontramos ni lo gozamos porque no creemos sinceramente en Dios. No le buscamos, no le amamos. Con tal comportamiento nuestra mente se regocija en darle rienda suelta al mal. Somos íntimos amigos de satanás. Preferimos vivir en un mundo lleno de angustias, miserias, pecado, odio, injusticia, vileza, amargura, dolor, arrogancias, megalomanías compensatorias, horror, terror y terrorismo, cáncer, sida, en fin.

En un mundo donde hay abundancia de todo, todos vivimos deseando lo que no nos hace falta y vivimos en escasez; unos de unas cosas y otros de otras. Nuestra mente, nuestro mayor enemigo, nos está arrastrando a creer, que si todos somos igualmente felices, la felicidad, como un fin, no nos interesa. Lo que nos hace luchar con todas nuestras fuerzas y a cualquier precio es el falaz intento de ser más felices que otros. Nuestra forma de ser “felices”, actualmente, es haciendo lo más infelices que podamos, a los demás.

Los estados existenciales son dos: el bien y el mal; el cielo y el infierno. Buscamos falsamente, infructuosamente, nuestros pequeños paraísos personales, que a la postre, no lo son.

“Yo soy el camino, la luz, la verdad y la vida. El que no está conmigo, está contra mí, y quien no recoge conmigo, desparrama”.

Manuel Antonio Molina Sediles 

Reclamo de propiedad

Soy un desafortunado anciano al cual, en base al Arto. 1 del decreto 903 del año 1981, le fueron cercenados sus derechos sobre su propiedad, registrada en las oficinas del Registro de la Propiedad con el número 2026, tomo 7/762, folio 224/212, asiento 2do. En forma amañada el Gobierno a través de la Dirección General de Ingresos, simultáneo al pago de los impuestos de la propiedad sin discusión alguna me fue entregado mi recibo con una nota escrita a mano que todavía conservo y que literalmente dice así: “La propiedad que causa el impuesto fue expropiada por el Gobierno. Queda exento de pago”, fecha 10-12-82, sin ninguna indemnización desde ese año. Violando desde el año 1982 el Arto. 617 del Código Civil, que en su contexto dice: “Nadie puede ser privado de la propiedad; sino en virtud de ley o de sentencia fundada en esta”.

La expropiación por causa de utilidad pública debe ser calificada por la Ley o por sentencia fundada en ella; y no se verificará sin previa indemnización. Por otra parte hasta el día de hoy conservo los documentos originales de mi propiedad y de acuerdo con el Arto. 1730 del Código Civil, esto se expresa así: “Contra la posesión inscrita no se admitirá otra prueba más que otra posición igualmente inscrita” (en todo caso prevalecerá la más antigua).

Como una salida viable temporal, existe el Arto. 37 de la Ley sobre la propiedad, la que establece que cuando el Estado y sus instituciones ocupen bienes que deben ser restituidos y que la restitución les causa problemas se podrá subordinar un contrato de arrendamiento por un plazo prudencial. Quiero hacer constar que mi propiedad jamás ha sido indemnizada, por lo tanto sigo siendo su dueño legal original, siendo su única solución la aplicación del Arto. 32 de la Ley sobre propiedad reformada y agraria, que en su contexto dice así: “Como un equivalente a la restitución material del bien reclamante el poder ejecutivo podrá permutar con el anterior propietario otro bien del Estado, de valores similares que en ningún caso tendrá mayor valor que el del bien del reclamante, estos serán los valores catastrales actualizados”.

Le agradeceré profundamente al señor Daniel Ortega la atención al presente reclamo.

Ramón Daniel Ocampo Fernández 

Mal paga el diablo…

Pedro J. Gutiérrez llegó a Matagalpa hace medio siglo y desde entonces ha sido una de nuestras personalidades más altruistas, muy amigo de los deportistas, representante de los gremios sociales y empresariales, como Inde, en el Consejo Superior de la Empresa privada (Cosep).

Hace unos años llegó a su oficina el eterno alcalde y secretario político del orteguismo en Matagalpa, Sadrach Zeledón, solicitándole ayuda para conseguir un terreno adecuado para construir el instituto normalista José Martí. Por el peligro de que los matagalpinos perdieran su importante proyecto, don Pedro donó cinco manzanas en el valle Las Tejas.

En reiteradas sesiones del Consejo, don Pedro ha pedido la palabra para asegurar que nuestro municipio tiene un alcalde de lujo, progresista, honrado y accesible, que siente orgullo de ser amigo personal de Sadrach. Declaraciones extrañas por tratarse de un empresario defensor de la democracia y la empresa privada. Quizás sea la nueva posición que ha adoptado el gremio ante el gobierno del dictador Ortega, pues el coronel Lenín Cerna dijo que Matagalpa es una de las alcaldías mas corruptas de Nicaragua.

Don Pedro es dueño de 34 manzanas al este de la ciudad, principal accionista de inmuebles La Granja, donde están construyendo desde hace siete años 203 viviendas. En calles y otros servicios ya se invirtieron 600 mil dólares para que el residencial Lomas de San Francisco sea la cara presentable de la Perla del Septentrión, pero desde hace dos meses estos terrenos fueron invadidos y comenzaron a construir champas de cartón, de plásticos y algunas de zacate con su respectiva vara de bambú donde ondea la bandera del partido orteguista.

En la última sesión del Concejo, el pasado 27 de noviembre, don Pedro se quejó por esta situación, sabiendo que en Nicaragua solo el orteguismo promueve las tomas de tierras privadas, pero en su doble discurso dice respetarla. Sadrach, de boca apoyó a don Pedro, dice que no han desalojado a los centenares de precaristas porque los antimotines andaban resguardando las elecciones, pero mientras se desocupan los antimotines de la Policía que también es propiedad del orteguismo, cada día entra más gente a tomar solares en las Lomas de San Francisco. Los que escuchaban los discursos de don Pedro recuerdan el adagio popular: “Mal paga el diablo a quien bien le sirve”.

Leopoldo Villalta López, Matagalpa.

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