Ramón H. Potosme
El excandidato a alcalde de Ciudad Darío, Jorge Matamoros, ganó las elecciones en ese municipio, pero el Consejo Supremo Electoral dijo lo contrario. Como resultado de las protestas de sus partidarios, dos de ellos murieron a tiros y el pueblo quedó severamente lastimado. Este bastión liberal hace un reto a la oposición, no asumir ningún escaño de los miembros del Concejo en rebeldía por el fraude electoral del pasado 4 de noviembre.
Para Matamoros, en Ciudad Darío nace la verdadera oposición porque no tolera el coqueteo que ellos ven en los líderes liberales de la capital. Considera que su posición aunque es radical es un ejemplo de dignidad para todo el país.
¿Por qué no asumir los cargos de concejales?
Para ello tenemos que partir de que en Nicaragua no hay oposición, porque si existiera hubiera capacidad de negociación. La verdadera oposición se opone a las cosas que se están haciendo mal y entonces el Gobierno se sienta a negociar tus demandas, pero aquí el Gobierno hace a gusto y antojo y los cuatro diputados pelagatos han estado coqueteando con el Gobierno.
Darío es un ícono porque es la cuna del poeta universal, el hombre baluarte y nada más propio que en Darío nazca la verdadera oposición. En miniatura, sí, pero es oposición. Que sea el espejo para los grandes políticos que lo único que han hecho es negociar sus empresas, sus bancos y su política económica.
¿Cuál es el impacto que usted espera de una decisión como esta?
Matamoros considera que la gente debe tener el derecho de elegir a su representante desde los niveles de base, y así se deben elegir los representantes de los municipios. De entre ellos, el más popular debe coordinar e l nivel departamental y luego de ese nuevo liderazgo se debe escoger a quien dirija a esta nueva oposición, que deberá estar siempre organizada.
“El que resulte ganador de esas competencias es el líder. El que el pueblo escoja. El pueblo quiere un líder que venga del pueblo y el pueblo está en la calle, no en una oficina, no en un banco, no en una hacienda. De ahí tienen que salir los líderes”, indica Matamoros.
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Uno espera de su país, de sus compañeros, de su gente y de su partido lo mejor. Pero el Partido Liberal Independiente ha sido tan cobarde que no ha hecho ni un solo pronunciamiento, ha coqueteado tanto que se sienten tan complacidos que ni siquiera se pronuncian. Aquí se pronunciaron la Comisión Permanente de Derechos Humanos, el Instituto para el Desarrollo y la Democracia (Ipade), Ética y organismos internacionales.
Yo espero una reacción. La manera más práctica para aquel que se está desmayando es un par de cachetadas en la cara para que la sangre se encienda y vuelva a recuperarse el paciente. Yo espero que a lo mejor un par de cachetadas a la oposición que está en la Asamblea Nacional la haga reaccionar y hagan lo que hizo Darío.
La oposición no la vamos a hacer en un auditorio de la Asamblea Nacional, en un auditorio del Concejo, la verdadera oposición se hará cuando nos unamos y nos lancemos a las calles.
¿Hasta dónde creen que puede llegar la decisión de los candidatos de Darío?
Se está viendo cómo va a reaccionar el país cuando ve a un pueblo con dignidad y principios morales diciéndole que no a este Gobierno y sobre todo con aspiraciones de limpiar tu propia casa. Ya no lo vemos como lo que van a decir los 47 mil habitantes de Darío. Nosotros no queremos ser colaboradores de los errores que cometa el gobierno de facto de Darío de enero en adelante.
A mí no me inhibe la ley de poder hacer un cabildo. Como alcalde electo llamo al pueblo y hago un cabildo. Tenemos una casa de campaña por los próximos cuatro años y ahí vamos a sesionar cada tres meses. La oposición ahí sesionará y todo el plan de gobierno que presentamos a Darío ahora se convierte en demanda para el gobierno de facto. Si me comprometí a adoquinar diez cuadras, esas serán nuestras demandas y cuando esto se haga entonces se estará cumpliendo el plan de gobierno del pueblo. Tenemos que salir a las calles y organizar, buscar a todas las corrientes políticas de este país sin ningún celo y decirle “hermano hagamos una sola organización. Nosotros somos rivales no enemigos. Como rival podemos entendernos. Somos adversarios, pero no enemigos”.
Pero en Darío hubo muertos y heridos, ahí hay todo un pueblo lastimado de ambas partes, liberales y sandinistas.
Darío es un espejito tan chiquito, pero ahí quiero que se vean todos los que han enlutado de sangre a este país. La sangre de Vidal Obando y la sangre de José Miguel, esa sangre va a perdurar en Darío y esa sangre es tan importante como la de Pedro Joaquín, quien murió en las calles defendiendo a su pueblo. Don Vidal y José Miguel también murieron en las calles defendiendo a su pueblo. Son héroes nacionales porque murieron por la democracia de este país.
Quiero que a través de ese espejo se vean todos aquellos políticos que se reunieron en Sapoá y que se comprometieron para que no hubiera más derramamiento de sangre, pero después lo vendieron y lo sometieron a más derramamiento de sangre.
El 25 de febrero Nicaragua dio un paso muy importante para que fuéramos asimilando la democracia. Pero ese mismo día dijo Daniel Ortega que iba a gobernar desde abajo y está gobernando desde hace 32 años. Nosotros aún en el Gobierno hemos sido como oposición y seguimos coqueteando con el Frente. En manos de Arnoldo Alemán fue que se entregaron los poderes del Estado. Es ahí donde quiero que Darío se convierta en ese pequeño espejo con esos que se llenan la boca que los campesinos, que los obreros, la juventud, las mujeres.
¿Cuál sería su propuesta para entusiasmar a ese sector opositor que no se ha organizado?
Mi liderazgo es local, pero quiero que mis demandas se sientan a nivel nacional. Pienso que tenemos que vernos y revisar municipio por municipio cuáles fueron los líderes y por qué impactaron localmente. En el caso de Darío, yo no he sido un líder político, mi liderazgo ha sido social, en el deporte y religioso, y cuando se vio la necesidad de estas elecciones, los líderes se reunieron a mis espaldas, me llamaron a una asamblea y por aclamación me dijeron queremos que vos seás el candidato. Me gustaría que revisaran la historia. Desde febrero de 1990. Históricamente las presidenciales superan en tendencia de votos a las municipales. En Darío sucedió lo contrario, gané respeto de don Fabio Gadea con 1,800 votos, entonces hubo más simpatía hacia el candidato local.
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