Cirilo Antonio Otero

Sociedad avestruz

La experiencia que vivimos en Nicaragua (2011/2013) en relación con la situación sanitaria del producto más importante de agroexportación: el café, es necesario verla, vivirla y recogerla como una lección aprendida. No la desaprovechemos, aprendamos de los errores. Siempre hay tiempo para aprender.

Es fácil decir ahora que el Ministerio de Agricultura y Forestal (Magfor) tiene la más alta responsabilidad por la creciente presencia de roya en los cafetales nicaragüenses. Constantemente los seres humanos buscamos a un culpable para que le caiga el peso de la vergüenza y la crítica. Lo que buscamos efectivamente es una ruta para evadir la responsabilidad compartida. No acepto, de ninguna manera, que hoy expresen, hasta sus amigos y colegas, que el Magfor es el responsable del actual grado de presencia de la roya en los cafetales de Nicaragua. No es el único responsable.

Responsables somos todos los nicaragüenses. Comúnmente actuamos de la forma siguiente: sabemos de los problemas, conocemos lo que pasará, es decir, las consecuencias, pero callamos, silencio torpe, escondemos información técnica, y pensamos que con el silencio y el enmascaramiento de los hechos, de los fenómenos o de los sucesos, los problemas se alejarán del país. Somos una sociedad avestruz. Por el contrario, todos debemos poner mucha atención de lo que sucede en nuestra patria.

Todos los nicaragüenses estamos obligados a levantar nuestras voces, a exigir, a demandar atención temprana a los problemas reales que Nicaragua muestra. Estamos obligados a no callar, a informar, a gritar, si es necesario, para prevenir, y evitar que lleguemos a situaciones irreversibles. En este caso, el café, es un producto de mercado que ha estado por muchos años a la cabeza del grupo de bienes exportables del país, en monto de ingresos, en volumen de producción y en generador de empleo y salarios internamente. Aunque sea de una actividad laboral temporal, y de salario escuálido.

¿Cómo vamos a señalar únicamente al Magfor como responsable de la roya en los cafetales de Nicaragua? Si todo somos responsables. Veamos, cuando sabemos en el país de hechos que pueden tornarse graves, y callamos, también somos responsables. Vivimos en sociedad y lo que le pasa a la economía, o a la política, o a la sociedad, debe interesarnos a todos y todas. ¿Cómo, entonces, podemos responsabilizar a un ministerio que es casi clandestino, mudo, sordo y poco amistoso? El Magfor, ciertamente, es un agente de servicio público. Aunque, parece que para comunicarse con la población no tiene capacidad independiente, ni autonomía de servicio público. Llegamos al ministerio y nadie puede informar algo sobre los asuntos de agricultura. Silencio profundo. Todos los empleados en el Magfor dicen que hay que pedir autorización para entregar datos públicos, de interés público, sobre producción nacional, necesitan autorización de arriba. Por aceptar esto, no debemos culpar únicamente al Magfor por la roya. Todos somos responsables.  

El autor es sociólogo

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