Luis Sánchez Sancho
Había planeado escribir esta semana sobre el unicornio, en atención a la carta que al respecto me envió el doctor Vicente Maltez Montiel y que publiqué en esta misma columna, la semana pasada. Pero decidí posponer el tema del unicornio, en virtud de que el día de hoy, viernes 21 de diciembre de 2012, es muy especial por la creencia de mucha gente de que el mundo se va a terminar precisamente en esta fecha, en cumplimiento de la “primera profecía maya” que según los creyentes en esas cosas “nos anticipa que el mundo de odio y materialismo terminará el viernes 21 de diciembre del año 2012 y con ello el final del miedo”.
Los investigadores de la antigua cultura y mitología maya han explicado hasta la saciedad, que la fecha del 21 de diciembre de 2012 no tiene nada que ver con el fin del mundo, que lo que significa es la terminación de una era y el comienzo de otra, según un antiguo calendario maya. Pero desde tiempos remotos la gente de diversas culturas y religiones ha creído que en algún momento se destruirá el mundo y muchos están seguros de que esa fatalidad ocurrirá precisamente hoy.
En Estados Unidos, mucha gente preparó refugios especiales, dotados de víveres y otros medios de sobrevivencia. Otras se han instalado en un pueblito de los Pirineos franceses llamado Bugarach, y en sus alrededores, pues creen que solo ese lugar no será destruido por la catástrofe global. Lo cual es una flagrante contradicción, pues si el mundo se terminará no cabe esperar que ningún lugar se podría salvar, máxime que, según dicen los que en esto creen, la destrucción del planeta será consecuencia de un choque terráqueo con otro cuerpo estelar, o por una gran explosión solar cuya radiación calcinará la Tierra.
La creencia de que Bugarach es el único lugar del mundo que no será destruido, se origina en que hay allí una montaña de 1,230 metros de altura, llamada el Pico de Bugarach, que tiene la rara característica de que sus capas geológicas están invertidas, o sea que las más antiguas están encima de las más recientes. Este es un fenómeno que los geólogos llaman “cabalgamiento”, pero los adeptos de la religión New Age (Nueva Era) aseguran que se debe a que en el interior de la montaña hay un refugio de extraterrestres y que cuando ocurra la hecatombe, una gigantesca nave espacial se elevará llevando en su interior a los pocos que logren abordarla.
Por su parte los pobladores del pueblito de Bugarach, que no llegan a 200 personas, no creen el cuento del fin del mundo. Ellos tienen su propia leyenda originada desde cuando los dioses bajaban a la tierra y se relacionaban con los mortales. En esa época, dos duendes llamados Bug y Arach fueron a buscar a Zeus para pedirle que protegiera del Cers a la gente de la localidad. El Cers era un viento helado que arruinaba las cosechas, mataba a los animales y hacía la vida imposible a los habitantes de la zona.
Zeus, para satisfacer la petición de Bug y Arach los convirtió en una montaña que desde entonces protege la zona de los gélidos vientos, la cual, en memoria de aquellos se llama Bugarach y es el único lugar que sobrevivirá a la destrucción del mundo que, supuestamente, debe ocurrir hoy 21 de diciembre de 2012.