La Ley pervertida

Danilo Arbilla

Desde que los Kirchner se instalaron en la Casa Rosada (de gobierno) hay por lo menos dos Argentinas: la real y una de ficción que va modelando el kirchnerismo. Por ejemplo, el Indec (Instituto Nacional de Estadística y Censos) es el único que puede informar la variación del índice de precios al consumidor o el del PBI. Cualquiera otra institución, privada o independiente que lo haga es sancionada fuertemente, lo que hace que la “inflación” en Argentina sea mucho menor. Los precios aumentan entre un 25 y un 30 por ciento pero el Indec dice que la inflación no llegó al 9 por ciento anual. Parece de Ripley, pero es así. The Economist anunció hace ya un tiempo que no publica las cifras oficiales argentinas porque no son creíbles.

Y así los Kirchner y su ejército de adláteres van conformando una versión de “su país”; lo que en Argentina se llama “el relato”. Y la imponen a cualquier precio violando los principios básicos que hacen al sistema democrático-republicano y desconociendo libertades fundamentales de los ciudadanos. Sin embargo, “los relatores” los muestran como luchadores contra la dictadura, antineoliberales, progresistas, defensores de los derechos humanos y respetuosos de las leyes. Es que los Kirchner, así como tienen el Indec también tienen mucha prensa allegada, la que recibe mucha publicidad oficial y algunos jueces amigos que se encargan de archivar las denuncias por “enriquecimiento” de la familia presidencial (más del mil por ciento en 8 años).

Pero nada es perfecto y los Kirchner se han encontrado con un sector de la prensa que los enfrenta y que no renuncia a sus derechos y libertades y con el grueso de un Poder Judicial, con la mayoría de la Corte Suprema a la cabeza, dispuesto a defender su independencia y autonomía. Entonces aquella le recuerda a los Kirchner cuando se enriquecieron durante la dictadura y eran amigos de los militares y cuando eran correligionarios y seguidores incondicionales de Menem y le señalan sus actuales ataques a la libertad de prensa, entre otras violaciones. Por el otro lado hay tribunales y magistrados que aplican y hacen cumplir las leyes en forma pareja, incluso a los propios Kirchner y al Poder Ejecutivo aunque estos en claro desacato no estén cumpliendo con varias sentencias judiciales.

Es que los Kirchner son muy respetuosos de la ley cuando la aplican a sus enemigos, pero no cuando se las aplican a ellos. Es más, como algunos de sus colegas progresistas, son los artífices de un nuevo y arbitrario sistema jurídico represivo muy peligroso. Llevan adelante interesantes iniciativas legislativas que son aprobadas incluso con votos de la oposición e independientes, pero que luego son aplicadas a los enemigos, a los rebeldes o a los independientes, pero nunca a los amigos.

Es un sistema siniestro: leyes buenas, algunas quizás incuestionables, estrictas, severas, que hasta casi marcan los pasos que deben dar los jueces y tribunales, pero que después en la práctica solo rigen para los enemigos. Jamás para los amigos, salvo cuando dejan de serlo. Esto es, cuando se apartan del mandamás. Cuando disienten, la ley se vuelve contra ellos también (se pueden ubicar varios ejemplos a lo largo del continente).

Imagínese el lector una ley para combatir la evasión fiscal que sin ningún tipo de garantía judicial previa autorice a los inspectores del gobierno (léase del mandamás) meterse hasta debajo de la cama del ciudadano (enemigo) y de sus familiares y de sus colaboradores y amigos (ni la Gestapo) y todo “bajo el imperio de la ley” y quizás hasta avalado por algún “prestigioso” juez internacional. Es kafkiano.

Por supuesto que, para que eso funcione, es preciso que no haya prensa ni jueces independientes. Y en eso están los Correa, los Morales y los Chávez y para ello es la gran batalla que en estos días en Argentina esta dando Cristina Kirchner contra los jueces y a través de la Ley de Medios.

El autor es periodista uruguayo, director del semanario Búsqueda.

COMENTARIOS

  1. Jose Rivas
    Hace 14 años

    En todos los paises del ALBA es la misma receta, quieren dar una apariencia de legalidad, cuando en realidad, no es mas que una mafia que tomo el poder por la via legal y se mantienen por la ilegalidad y la fuerza

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