
Humberto Galo, Félix Rivera, Alina Lorío y Mabel Calero
Cada día la roya se expande en los cafetales de Nicaragua. Los caficultores de Jinotega, Nueva Segovia y Carazo reclaman la ausencia del Gobierno con un plan para responder a lo que consideran una emergencia por la plaga.
Pero el Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) minimiza el problema y actuará hasta cuando finalice la cosecha del café 2012-2013.
Soppexca, en Jinotega, informó que sus 650 afiliados reportan pérdidas de 10,000 quintales de café. La meta era obtener 35,000 en la actual cosecha, pero debido a la roya sufrirán una baja hasta los 25 mil quintales.
En Nueva Segovia el municipio más afectado es El Jícaro con un setenta por ciento de su producción, que equivale a unas dos mil manzanas que están infestadas con roya. Le sigue Jalapa con un 35 por ciento; San Fernando, Wiwilí, Dipilto y Mozonte con un 30 por ciento y Murra con el 20 por ciento de afectación.
En Carazo por ciclo cosechero se producen cien mil quintales de café oro. El Consejo Nacional del Café (Conacafé) indica que en ese departamento el 20 por ciento de los cafetales tiene roya.
[/doap_box]
Los productores de las diferentes zonas cafetaleras respaldan la medida de cortar las plantas enfermas con roya con el fin de detener su avance. Exigen el acompañamiento del Gobierno con un plan de renovación de plantaciones con variedades resistentes a las plagas y un programa de recuperación tecnológica para las plantaciones que aún no han sido afectadas.
LA PODA DE PLANTÍOS
Carlos Rondón, codueño de la hacienda Santa Fe —de más de dos mil manzanas—, considera correcta la medida de ejecutar el recepo o poda de la planta con roya, una vez cortados los granos de café sanos de los árboles.
Sugirió que el Gobierno retire el cobro de 1.7 dólares por quintal de café a los productores para que no presione más los costos que ya son altos para producir, a lo cual se suman los bajos precios internacionales y ahora la plaga.
Fátima Ismael, gerente de Sociedades de Pequeños Productores y Exportadores de Café (Soppexca) de Jinotega, explicó que el corte de los árboles enfermos debe acompañarse con medidas para “desinfectar después el suelo, cerciorarse que la nueva planta no esté afectada por la enfermedad y estar en constante vigilancia y monitoreo bajo una permanente asistencia técnica”.
Ismael dijo que habrá consecuencias porque los caficultores de las 18 cooperativas que asocian “si tumban árboles de café” no tendrán ingresos para sobrevivir los próximos dos y tres años, que es el tiempo que tardarían los árboles en volver a producir.
En el departamento de Nueva Segovia los cafetaleros sacan la cosecha que aún tienen en sus plantaciones y poco a poco eliminan las plantas con la roya, pero no tienen recursos para renovar.
“No se debe actuar con una mentalidad radical”, afirmó Álvaro Fiallos, presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos de Nicaragua (UNAG), para quien cortar los plantíos enfermos no es la mejor solución. “Hablar de cortar los palos de café o de darles tratamiento mientras está en cosecha no debería de hacerse, porque no son todos los cafetales los que están afectados, o en situación de desastre, hay que actuar con calma y con prudencia”, dijo.
La UNAG asegura tener comunicación constante con el Magfor. Fiallos explica que el plan de reconversión tendría dos posibles escenarios: sembrar nuevo café y ejecutar un recepo cortando la planta para que vuelva a retoñar, pero que cualquier medida estaría en dependencia de la situación en cada finca.
MAGFOR NO VE DAÑO
Un mapeo en los cafetales del país, para determinar cuánto es el daño por la roya, exigen los productores al Magfor y al Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA), pero no hay respuestas.
LA PRENSA intentó contactar a Ariel Bucardo, titular del Magfor, pero no respondió las reiteradas llamadas a su número celular. La única referencia del Magfor al tema es una nota de prensa del 5 de diciembre que está en su sitio web, en la cual se indica que un grupo de especialistas del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa) prepara un plan regional para combatir la roya del café.
Pero el programa se pondrá en marcha una vez finalice la presente cosecha. “El plan incorporará prácticas sanitarias, manejo y mantenimiento de cafetales; y el cambio de plantaciones”, reza el texto de la nota del Magfor. El Ministerio incluso minimiza el impacto de la enfermedad, ya que sostiene que “por ahora, no se esperan mayores daños en la producción del café, en tanto, la enfermedad apareció cuando el café estaba en proceso de maduración, la afectación es en las hojas, no en el grano”.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 A ,4 A