Josué Bravo
Peñas Blancas es uno de los sitios que acapara mayor vigilancia no solo por el masivo flujo de nicaragüenses, sino por el continuo ingreso de personas en condición migratoria irregular y mercancías de contrabando, entre otros.
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Autoridades migratorias costarricenses iniciaron este fin de semana el operativo de control migratorio en la frontera de Peñas Blancas.
Para ello redoblaron la presencia de oficiales de la Policía de Migración para garantizar la normalidad del flujo masivo de personas, así como repeler el ingreso de nicaragüenses en condición de irregularidad.
Según estimaciones de la Dirección General de Migración y Extranjería, alrededor de 170 mil personas circularán estas semanas por esa frontera, casi todos nicaragüenses. La mitad de ellos saldrá en diciembre, especialmente en Navidad, y luego regresa a Costa Rica en enero para reintegrarse a sus labores.
El año pasado, según registros oficiales, salieron hacia Nicaragua por ese puesto migratorio 103,117.
El director de la Policía de Fronteras, Allan Obando, nos informó que a partir de este fin de semana se incrementó a mil la cantidad de personas que salen hacia Nicaragua, pero a medida que se aproxima Navidad y fin de año la cifra se dispara.
Migración valora establecer un puesto de control migratorio en la ciudad de Liberia, a setenta kilómetros de Peñas Blancas, para registrar la salida de autobuses de transporte internacional hacia Nicaragua.
Los policías migratorios se abocarán a inspeccionar lugares estratégicos como centros turísticos, embarcaciones, hoteles, restaurantes. Así como vigilancia junto con la Fuerza Pública y la Policía de Tránsito en operaciones de control de carreteras.
Las autoridades también informaron que para esta época muchos padres y madres —principalmente nicaragüenses— se arriesgan a sacar del país a sus hijos menores de edad, sin ningún documento que los faculte para tal situación. Habrá especial atención en ello.
Esta temporada incrementa la salida e ingreso de nicaragüenses en condición de legalidad.
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