El aterrizaje de Kevin Youkilis en Nueva York, ha provocado diversas reacciones. Y no solo de aceptación o de rechazo entre fanáticos de uno y otro bando, sino también entre analistas que intentan proyectar cómo podría ser su paso por el Bronx.
Hay quienes afirman que se trata de una gran movida, porque llevará a los Yanquis, buena ofensiva, buena defensa y la combatividad en su juego, que siempre motivó aplausos en Boston y abucheos en Nueva York, mientras impacta en la caseta.
Otros consideran que su juego ha venido en declive y que su paso por los Medias Blancas, prueba que el problema no era el equipo, sino que sus habilidades han ido en descenso, algo que motivó a Boston a dehacerse de él.
Solo el tiempo dirá quién tiene la razón. Pero en verdad, sus cifras han disminuido. Su promedio al bate bajó de .307 en el 2010, a .258 en el 2011 y a .235 este año. Igual, ha pasado con su promedio de embase estos años.
Cuando Youkilis pasó a los Medias Blancas, en sus primeros 14 juegos bateó .340, con tres jonrones y 15 impulsadas. Pareció afectado en su orgullo y sacó lo mejor de sí. Luego cayó, quizá en una zona cómoda.
En Nueva York se sentirá exigido siempre. Fanáticos y periodistas son agresivos. Recuerdo que Scott Brosius no era más que un discreto antesalista al llegar a los Yanquis al final de 1997 y se volvió una pieza valiosa.
Brosius pasó de ser un bateador de .203, con 11 jonrones y 41 remolques en 1997, a batear .300, con 19 jonrones y 98 impulsadas y fue clave en los tres títulos de los Yanquis en ese período.
Youkilis llega con mejores antecedentes y es un talento probado bajo presión.
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