A propósito de la celebración del Día Mundial de los Derechos Humanos declarado el 10 de diciembre del año 1950 por la Asamblea General de las Naciones Unidas es lamentable que en Nicaragua se sigan violando de manera desvergonzada a los nicaragüenses y extranjeros.
Hace mucho tiempo venimos escuchando que la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) es un centro de tortura, y de todo tipo de atropellos para las personas que llevan detenidas, son golpeadas, ultrajadas, les quitan sus pertenencias y después ni se las regresan y ponen en todo tipo de riesgo la vida de los seres humanos y apenas están en proceso de investigación.
El jurista Manuel Urbina Lara dijo que El Chipote, a como se conoce a este centro de detención, es un centro de tortura para todos los nicaragüense que tienen la desgracia de caer en manos de la Policía Nacional (PN). Para empezar no se respeta la ley porque una persona solamente puede estar detenida, según la Ley de Policía, 48 horas para ser investigada. Eso no se cumplen pues pasa hasta un mes sin que nadie dé razón a la familia por qué están presos, luego la familia busca jueces ejecutores de sentencia para poner en libertad a sus reos, pero muchas veces dichos jueces se niegan a cumplir por temor a los agente del orden.
El jurista dice que a los policías de la DAJ de la PN les encanta los celulares nuevos, por eso no los devuelven. Pero además se quedan con otras cosas porque el salario que devengan no les alcanza. Por eso “los principales violares a los derechos humanos en este país son los policías”, explica el abogado.
El doctor Roger Cuevas, jurista de la Comisión Permanente de los Derechos Humanos, dijo que se han puestos muchas vidas en peligros por la actitud de estos señores, y llamó a la Policía a respetar a las personas.
De varios casos de violación a los derechos humanos he sido testigo personal y también del maltrato que reciben. Se de varias personas que han sido golpeadas para que se declararan culpables por delitos que les imputan, lo que nos coloca en un país primitivo donde lo que vale es la ley del más fuerte.
Creo que por el bien de Nicaragua y la justicia estos atropellos no deben continuar. No hay que seguir avalando a una dictadura que cada día está con mayor fuerza en el país, apoyada con órganos de represión como la Policía. Como decía mi abuela, esta es una pelea de “burro amarrado contra tigre suelto” y duele por Nicaragua y por los ciudadanos que buscan cada día su mejoría.
Los derechos humanos se sostienen sobre dos pilares esenciales de la humanidad: la libertad y la plena igualdad entre todos los seres humanos. Estas son condiciones inherentes a todo ser humano sin ningún tipo de limitaciones culturales, económicas, étnicas, sexuales, etc. El concepto de derechos humanos hace referencia al sentido de la dignidad humana antes que a cualquier formulación jurídica o política.
Pero en Nicaragua eso cada día se ve como un sueño sin cumplir, mientras miembros de la PN hacen y deshacen con la población. Y me pregunto. ¿Quién los castiga? Los jefes ni siquiera se dignan a atender a la gente. Los ciudadanos se encuentran en la absoluta indefensión, sobre todo si no conocen sus derechos. ¡Dios proteja y salve a Nicaragua! La autora es periodista
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A