El obispo auxiliar de Managua, Monseñor Silvio Báez, dijo que las celebraciones de la Purísima no son para utilizarse en beneficio de una institución o de una ideología política, en referencia a los altares que el gobierno sandinista puso en las diferentes calles de Managua.
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El sacerdote criticó la acción populista por considerar que se juega con la necesidad de un pueblo.
“La fiesta de la Purísima es algo cultural y religioso, y que en su raíz hay una motivación de fe. Cualquier intento de ganarse al pueblo, de aprovecharse de su situación de pobreza, cualquier intento de hacerse simpático con el pueblo, a través de estas fiestas, es de alguna manera desvirtuarla”, consideró Báez.
Explicó que las fiestas de la Purísima son la alegría de un pueblo que expresa de forma horizontal el compartimiento de la tradicional gorra, que con mucho esfuerzo se ofrece en los hogares nicaragüenses. “Esta (la celebración de la Purísima) no es una fiesta en que la gente reparte aceite y granos. No es una fiesta para repartir la canasta básica, sino que se comparten cosas sencillas en gesto muy humano y humilde, en donde se expresa todo el cariño de un pueblo que se lo demuestra recíprocamente”, sostuvo el purpurado.
“Cualquier otro intento que no sea el de rendirle veneración y amor a la madre de Dios es una burda manipulación de la religión, y nosotros como pastores de la Iglesia, como lo ha dicho algún otro obispo, exigimos y pedimos respeto a la fe del pueblo, y que no se convierta en manipulación de conciencia, y en modo de ganarse de alguna manera, la buena voluntad de nuestro pueblo, aprovechándose de la situación económica que vive”, estribó el alto prelado.
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