Jorge Gavarrete Maglione
Una nueva dictadura está instalada en Nicaragua. Ortega tiene su respaldo internacional en Chávez. Tiene la asamblea legislativa, no tiene que firmar decretos. Tiene el poder judicial, puede encerrar a cualquier opositor, o liberar a cualquiera para que sirva en sus andamios políticos. Tiene los medios de comunicación, puede apantallar la masa con proyectos de fachada “social”. Tiene el Consejo Electoral, que de acuerdo con su última “ópera”, las alcaldías orteguistas resultan ser el 85 por ciento. Este era el punto de no retorno político, cuando Ortega controlara las alcaldías para su propia estructura partidaria dictatorial. El único poder que le hacía falta. Debe sentirse orgulloso el Macbeth Ortega en su trono de El Carmen.
Cualquier propuesta dentro de este sistema no cambiará nada. La dictadura absorberá cualquier resistencia ordenada. Hay tanto silencio que se oye el volar de los pájaros. El silencio del miedo de cada quien. Un silencio que precede a la lucha antisistema. La lucha que nadie quería, que no se ha mostrado pero que se tiene que dar. El dictador lo sabe y por eso tiene treinta arrestados del PLI en La Paz Centro. Militarizada Ciudad Darío. Hay de todo en las bodegas de la loma de Tiscapa para la represión.
¿Por qué fue la revolución contra Somoza? Más de veinte mil muertos ¿Para qué? ¿Para terminar con otra dictadura igual o peor? ¿Puede la oposición desarmarse de miedos y remplazarlos con una alianza multipartidista que sea inclusiva de todos los sectores? ¿Pueden el PLI y MRS conformar una junta de gobierno y diseñar un plan de gobierno paralelo en una Unión Nacional Opositora? ¿Qué impide la lucha por reinstaurar la democracia? Hay miedo de los posibles aliados. Miedo de que se volteen y se unan a la dictadura como el Apre, ALN, PC, etc.
Mientras el miedo inunde el espíritu, desconfiaremos y no habrá alianza. El miedo es el arma de Ortega, sentimiento en contra de la voluntad de Dios. Paraliza todos los planes de resistencia. El miedo te impide abandonar tu casa, dejar tu familia y levantar la cabeza ante la dictadura. Te has puesto a pensar ¿qué es mejor para tu familia en el largo plazo?, ¿o es mejor aguantar por años la bota de Ortega que pelear inútilmente contra ella?
Mientras Ortega tiene un arsenal para reprimir, la oposición ni siquiera está lista para resistir. Pesa más la desconfianza entre los mismos opositores. La oposición al opositor es obviamente más fácil. Con él sí te muestras valiente ¿verdad? Se culpa o desacredita unos a otros opositores. Culpan también los orteguistas, los gobiernos en el exterior y el mismo pueblo por la falta de unión y propósito. La única fuerza mayor, que es la voluntad de Dios, trabaja con la fe que se muestra en la confianza mutua que termina en una oposición unida.
Ni el pueblo, ni los que pueden apoyar internacionalmente una resistencia para restaurar la democracia apoyarán una oposición dividida, sin planes de gobierno ni reformas constitucionales que protejan a futuro la democracia, de modo que el cambio sea sostenible. Somos el pueblo perfecto para otra revuelta. Pero hoy cada quien es dueño de su propio miedo. Pedro Joaquín Chamorro dijo esa frase. Siempre me pregunté cómo interpretarla y ahora es la razón por la que todavía no hay resistencia a una dictadura de la cual ya conocemos lo que viene: Más pobreza y dolor para el pueblo nicaragüense.
El autor es ingeniero.
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