ACAN-EFE
El fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que cedió a Nicaragua una amplia franja en el Caribe hasta ahora en manos de Colombia ha generado una movilización militar preventiva de ambos países en la zona, que desnuda lo dispar de su poder castrense.
Colombia, con un presupuesto de Defensa en 2013 de más de 14,400 millones de dólares, ha anunciado que no acatará el fallo “hasta garantizar que los derechos de los colombianos estén bien defendidos”.
Mientras, Nicaragua, con un presupuesto de 67 millones de dólares en Defensa este año, ha exigido que se respete el derecho internacional y sus portavoces oficiales han dicho que de ser necesario acudirán al Consejo de Seguridad de la ONU para que lo haga cumplir.
Colombia, que incluso tiene planes de convertirse en un proveedor de tecnología de defensa, mantiene fragatas y aviones patrulleros de su Armada en las aguas caribeñas cedidas por la CIJ a Nicaragua, un espacio de entre 70,000 y 90,000 kilómetros cuadrados.
La Armada colombiana dispone de cuatro fragatas clase “Almirante Padilla”, de fabricación alemana, que datan de la década de 1980 pero que desde hace cuatro años han sido sometidas a una renovación que incluyó, entre otros, la sustitución de los antiguos cañones de 76 mm por unos nuevos con el sistema antiaéreo antimisiles de corto alcance Strales.
Colombia cuenta con 221,496 efectivos del Ejército, 34,964 de la Armada y 14,195 de la Fuerza Aérea, y en 2013 destinará unos 1,614 millones de dólares a “la adquisición de nuevos equipos y nuevas tecnologías“, un 46,7% más que este año.
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