Raúl Benoit

Incómodo fallo salomónico

Rasgándose las vestiduras como viudas que han sido infieles, los políticos colombianos lloran por la pérdida del mar territorial en los alrededores de las islas de San Andrés y Providencia, cuando ellos durante décadas miraron con desdén y hasta con apatía esa propiedad en ultramar.

Después de 32 años de litigio, la Corte Internacional de Justicia, en La Haya, prácticamente le dio la razón a Nicaragua que, en 1980, desconoció de forma unilateral un tratado firmado en 1928 que le daba a Colombia el derecho de esa zona, hasta el paralelo 82.

En 2007, la Corte resolvió parte del dilema, ratificando que las islas de San Andrés y Providencia eran colombianas, pero quedaron pendientes siete cayos, que parecen insignificantes, pero su porción marítima es una valiosa riqueza para la pesca (atún, langosta y caracol) y con probabilidades de ser una suculenta zona para la explotación petrolera y mineral.

Estas islas, islotes y cayos en el mar Caribe siempre fueron descuidados por el Gobierno central, por esa razón sus habitantes, quienes se sienten enteramente colombianos, muchas veces han reprochado y denunciado esa indiferencia estatal.

Sin embargo, ahora ha surgido un espíritu nacionalista con falsas apariencias y algunos hasta piden desconocer el fallo, lo cual sería adverso, no solo contra el derecho internacional, sino por la imagen de Colombia en el exterior que tanto preocupa a mis paisanos, generando un ambiente bélico inapropiado, peligroso e injusto para los humildes pescadores y los ciudadanos raizales de esas islas.

Albert Einstein decía que “el nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad”.

Está bien que el Gobierno proteste y busque soluciones legales, pero desobedecer a la misma Corte, que fue convocada por el Estado colombiano, es inaudito y falaz.

Durante décadas, prácticamente sin ayuda, los sanandresanos han luchado para que invasores ricos, narcotraficantes e inversionistas de dudosa procedencia, no dañen la maravillosa reserva natural que representa esa parte de ultramar. Ellos han defendido solitos el equilibrio ecológico, ahuyentando los planes extranjeros de explotación petrolera o mineral.

Pero las intenciones de Nicaragua no solo han sido defender a los humildes marineros suyos que durante décadas fueron lesionados económicamente por la fuerza naval colombiana (lo mismo padecen los colombianos por parte de la flota nicaragüense), sino, beneficiarse de los grandes recursos en hidrocarburos. Ni corto ni perezoso el gobierno de Daniel Ortega, a las pocas horas del fallo, anunció que comenzarán las exploraciones petroleras lo más pronto posible.

El impacto ambiental podría ser de proporciones adversas para las islas y los cayos colombianos y por ende para los miles de pescadores artesanales de ambas naciones, quienes al final son los más vulnerables y castigados por los límites fronterizos.

Con este que pareciera un fallo salomónico, lo único que ha hecho la Corte es avivar rencillas y odios entre dos pueblos hermanos. Esperemos que la cordura impere de parte y parte y que se piense primero en la gente, los verdaderos dueños de ese mar y esas tierras.

El autor es periodista colombiano.

COMENTARIOS

  1. rojas nj
    Hace 14 años

    Muy bueno don Raul, siendo Colombiano creo muy imparcial su escrito

  2. chontaleño
    Hace 14 años

    no es ningún fallo salomónico, es a derecho internacional se le dio a cada quien lo q correspondia, nic perdió las isla y Colombia perdió parte del mar, todo es según derechos de mar y de islas

  3. Martha Lorena Suazo
    Hace 14 años

    Es lógico que Nicaragua quiera hacer exploraciones petroleras, de haber esos recursos seria de mucho beneficio para la población. Y de seguro todo se hará con las extremas precauciones para no causar daños.

  4. Hace 14 años

    Y aunque no lo querramos creer, el fallo dado por la CIJ, es dede todo punto de vista Salomonico, pero que al final fallo en su propositos de satisfacer a ambas partes; en cambio lo que se ha creado es la presente situacion en la cual Colombia, no va a echar pie atras, y va insistir en que esas aguas, son de ellos y de nadie mas, y va a buscar por todos los medios posibles de que ese fallo de laguna forma sea revertido o re-interpretado por terceros arbitros. Un cuento de nunca acabar

  5. EX SMP
    Hace 14 años

    Don Raul, 100% de acuerdo con su articulo. Soy nicaraguense, y reconozco que el mar en disputa le pertenece mas que a ningun otro a los humildes pescadores de los dos lados de la frontera….Pero usted se equivoca si piensa que el criminal que tenemos de presidente en Nicaragua Daniel Ortega o el gobierno del Sr. Santos por el lado colombiano piensa en la forma logica y articulada que usted lo expone…

  6. soyleonesdepuracepa
    Hace 14 años

    Raul, excelente! Te felicito! Sos imparcial y profesional. Mis compatriotas Periodístas deberían aprender… Excelente Raúl!

  7. Jose Herrera
    Hace 14 años

    Buen articulo de don Raul. Lo unico que no comparto es la afirmacion de que el tratado de 1928 le daba a Colombia propiedad hasta el paralelo 82. Eso es un error grave, el tratado de 1928 solo le da a colombia la soberania sobre las islas. El fallo ratifica la soberania de colombia sobre las islas y resuelve el tema de la frontera maritima que Colombia unilateralmente lo habia establecido en el paralelo 82.

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