Elízabeth Romero
“Nos ultrajaron, me ofendieron, pero lo que más me duele es que ofendieron a mi mamá y a mi Dios”, relata indignado Reynaldo Guillén.
A quienes critica el joven es a los oficiales de la Policía Nacional, que el pasado 18 de noviembre incursionaron violentamente en la casa de campaña del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), en Nueva Guinea.
Él aparece en un vídeo realizado por el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), a través del cual se evidencia la violenta actuación policial contra habitantes locales que protestaban contra los oscuros resultados electorales.
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Guillén llegó a auxiliar a su madre, porque fue alertado que estaba asfixiándose por las bombas lacrimógenas y al llegar dice que se puso a orar, pero entonces los antimotines empezaron a agredirlo verbalmente: “¿Dónde está tu Dios? ¿Tu Dios qué se hizo? ¿Qué pasó antes cuando tirabas cohetes?”, denunció Guillén ante funcionarios del Cenidh.
Hubo otros como Freddy Andrade, que denunciaron haber llevado la peor parte. Dijo que a varios los condujeron a “un cuartito” donde estaban entre 10 a 12 policías con pasamontañas y pañuelos en el rostro, quienes empezaron a golpear a puntapiés por la espalda a los que iban entrando.
“Nos volaban al suelo y nos pateaban”, aparece en su denuncia ante el Cenidh.
Lilliam Matamoros denunció que dos personas a quienes identifica como “Luisón” y “Requenes”, reconocidos activistas del orteguismo, la amenazaron con incendiar su casa “porque escondía a liberales”.
Durante el encuentro regional de promotores de Derechos Humanos padre César Jerez, el Cenidh presentó el vídeo y un informe sobre la brutal actuación policial en Nueva Guinea.
Las imágenes recogidas por el organismo serán remitidas a la jefatura policial.
En su informe el Cenidh concluyó que hubo uso desproporcionado de la fuerza de la Policía y constataron el terror implantado por las fuerzas del orden.
Los denunciantes mostraron las huellas de la flagelación sufrida: hematomas y moretones en todo el cuerpo.
Tres mujeres denunciaron violencia verbal y amenazas de abusos sexuales de los uniformados. Toda esta situación constituye “una grave violación a los derechos humanos de la población”, refirió la abogada del Cenidh, Wendy Flores.
“Es verdaderamente preocupante, porque allí quedó reflejado algo muy grave, que es la escalada de violencia con la cual, de aquí al futuro, el Gobierno quiere silenciar definitivamente al pueblo de Nicaragua”, dijo la presidente del Cenidh, Vilma Núñez.
Vimos a una Policía reprimiendo a una población para coartar su derecho a la protesta.
“Es una clara criminalización de la protesta social, que es una de las nuevas formas más graves con que se ultrajan los derechos humanos”, sostuvo Núñez.
Dos días después de la actuación policial, la jefa de facto de la Policía, Aminta Granera justificó las acciones: “Nadie lo quiere, nosotros no lo quisiéramos, pero cuando no hay aceptación de que se hagan las cosas en paz se tiene que usar la fuerza”.
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