Casi nada se ha publicado en Nicaragua sobre la muerte del camarógrafo de cine Felipe Hernández (México, 19 de octubre, 1942-22 de julio, 2012). Personaje polémico, odiado por muchos y admirado por pocos. Vino a Nicaragua en 1963 y el 19 de julio de 1979 su empresa Producine SA le fue confiscada por ser empresario somocista. El Instituto Nicaragüense de Cine se creó con su infraestructura: estudio, equipos y archivos. Vivió exiliado en México, Francia y Estados Unidos, y regresó a Nicaragua en 1991 para reclamar sus propiedades. Le regresaron dos casas y el costo de la empresa y equipos le fueron pagados con bonos.
Se hacía llamar “el camarógrafo de Somoza”, refiriéndose en términos despectivos al cineasta que sí era el único socio de un negocio “fifty-fifty” con Tacho Somoza, el historiador Nicolás López Maltez, quien dirigía el noticiero Teleprensa. Al preguntarle a Hernández en una entrevista, explicándole que muchas referencias y documentos indican que el socio de Somoza era otro y no él, contestó: “Nicolás López era su socio, sí, pero yo era su compadre, y él nunca pudo acceder a la confianza de Tacho, que yo sí gozaba”.
Muchas contradicciones había en sus declaraciones, que llevaron a la equivocación al hacer la historiografía del cine en Nicaragua. En primer lugar Felipe Hernández no fue el director de Milagro en el bosque , como él decía, ni de los documentales Traspaso de gobierno de Luis Somoza al doctor René Schick, Nicaragüense, conocé a tu candidato, Visita de John F. Kennedy a Centroamérica y muchos otros. Para comprobarlo se pueden ver las películas en sus versiones originales que se archivan en la Cinemateca de Nicaragua; tampoco aparece en el afiche oficial de Milagro en el bosque , quizás porque trabajó nada más en la cuarta cámara. Al preguntarle sobre su ausencia en el afiche, respondió: “Esa es una mentira que se ha encargado de reproducir el señor Hugo Hernández en una fotocopia retocada y borrosa que enseña”. Pero lo contradice el hecho de que ese afiche se había publicado en 1975 en los medios y colgado en el Cine Blanco para el estreno del filme.
Existen dos versiones de su llegada a Nicaragua: La que él decía, que Tacho Somoza lo “mandó a traer de México” para realizar un documental sobre Morning Glory en el lago Apanás, pero no se ha podido verificar ese dato. Desde 1960 existía en Nicaragua una sola empresa de cine, Edicin, dirigida por los chilenos Enrique Castro y Margarita Álvarez, quienes trajeron camarógrafos mexicanos y chilenos. Estando en México, Álvarez afirmaba a la prensa que ella había traído a Nicaragua a Felipe Hernández como empleado, “joven de veinte años y sin experiencia”, pero él le había pagado mal porque se fue de Edicin reclamando como suya la película Milagro en el bosque , en un juicio que abrió ante el juez Segundo de lo Civil de Managua, que al final resultó a favor de Álvarez.
De 1991 a 2012, Hernández realizó documentales, spots, vídeos; colaboró en un programa de televisión y trabajó en la Asamblea Nacional y en la Corte Suprema de Justicia. Aunque fue un personaje subestimado, las razones de esos odios hacia él nunca pudieron fundamentarse con la gravedad que se presumían. Producine SA era una empresa constituida legalmente y fue él quien resguardó muchos años los materiales que hoy forman parte del Archivo Fílmico de la Nación. Se quiera admitir o no, es un personaje en la crónica del cine en Nicaragua y con quien la historia ha sido muy injusta. La autora es periodista e historiadora de cine.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A