– El texto mejoraba la posición de España, uno de los países más perjudicados por la crisis. Aún así ni siquiera este gobierno ha dado por bueno el documento y se alineó con Francia e Irlanda para exigir más dinero (unos 6,000 millones de euros) en ayudas a la agricultura.
– En términos comparativos, y de acuerdo con los intereses que Mariano Rajoy dijo que defendía, el borrador descartado suponía una mejora para España, ya que reduce los recortes en las dos partidas que más le interesan: los fondos de cohesión se recortarán “solo” 18,700 millones de euros, frente a la anterior propuesta, que planteaba una reducción de 29,700 millones. También en las ayudas agrícolas hay una mejora, ya que la reducción propuesta en este nuevo documento será de 14,000 millones frente a los 21,746 planteados inicialmente.
– Según el diario, la propuesta incluía además un fondo específico para los países con problemas financieros (Grecia, Portugal y España), que en el caso de España supondrá una inyección de 2,750 millones de euros.
– Las mejoras para España, según el diario, continúan en el capítulo de subsidios para las regiones con un alto nivel de desempleo.
– La propuesta de Van Rompuy eleva de 300 a 500 la prima que se pagará por parado para aquellas regiones cuya tasa de desempleo esté por encima de la medida. Y eleva del 57 al 60 por ciento las ayudas mínimas que recibirán las regiones en transición.
ELMUNDO.ES
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Claudia Rahola/MARIA LORENTE/AFP
Los mandatarios de la Unión Europea (UE) negociaron entre el jueves y ayer el presupuesto 2014-2020, de un billón de euros, con el desafío de conciliar posturas diametralmente opuestas entre países como Reino Unido, que exige más y más recortes, y otros que se resisten a perder las ayudas europeas.
Pese a las negociaciones hubo una falta de acuerdo sobre el presupuesto plurianual comunitario, al que restaron ochenta millones de euros y que quedó en 973 mil millones de euros, que no es dramática puesto que hay tiempo, coincidieron los mandatarios, pero no ayuda a mejorar la imagen de un bloque que pena para encontrar soluciones a la crisis del euro.
“Es normal, nunca hubo (acuerdo) en el primer intento”, resumió el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, tratando de restar importancia al fracaso de las negociaciones de los jefes de Estado y de gobierno reunidos durante dos días en Bruselas. Las discusiones sobre el presupuesto “son difíciles y necesitan tiempo”, argumentó el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, en su rueda de prensa de cierre.
Para el presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy, el desenlace era “previsible”, dado que “lo habitual es que se necesite más de una ronda para acomodar los intereses de 27 países”. “Siempre he dicho que no es dramático si tomamos hoy solamente como un primer paso”, señaló por su parte la canciller alemana, Angela Merkel. “Si necesitamos una segunda ronda, entonces dedicaremos el tiempo necesario para ello”, agregó.
El actual presupuesto, vigente hasta el final del año que viene, se aprobó en la segunda cumbre tras superar las primeras divisiones entre los miembros.
LAS DIFERENCIAS
Una vez más, la brecha parece profunda entre países como el Reino Unido y otros contribuyentes netos, que exigen severos recortes que reflejen la coyuntura económica actual, y los llamados “amigos de la cohesión”, países periféricos del bloque que no están dispuestos a renunciar a las ayudas en estos tiempos de crisis y enfrentados por el reparto del pastel.
El fracaso de esta cumbre subrayó una vez más las dificultades de la UE para lograr un consenso, días después de no haber logrado un acuerdo para desbloquear un tramo de 31,200 millones de euros del rescate de Grecia pendiente hace cinco meses.
Para el exprimer ministro belga y ahora diputado Guy Verhofstadt envía “una mala señal con respecto a la crisis actual porque el origen principal del problema es la falta de unión política y fiscal real” en el bloque.
Van Rompuy advirtió esta semana en su carta de invitación a los mandatarios que “la falta de acuerdo sería perjudicial para todos nosotros”, y les invitó a “manifestar concretamente nuestra determinación para sacar a Europa de la crisis”. Nos daría “muy mala imagen”, señaló por su parte una fuente diplomática antes de que se concretara el fracaso.
Aunque los mandatarios no llegaran a un acuerdo el año que viene, la UE no se quedaría sin presupuesto, porque el de 2013 se prolongaría en 2014, ajustado a la inflación, y así de año en año sucesivamente. Esta sería probablemente la solución más cara para todos, teniendo en cuenta que el presupuesto de 2012 es de 129,000 millones de euros, y tiene un agujero de casi 9,000 millones de euros comprometidos para pagar becas Erasmus, fondos regionales y otras facturas pendientes, que los contribuyentes liderados por Alemania se niegan a pagar.
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