Wendy Álvarez Hidalgo
Sin respeto a los derechos humanos, y particularmente a los laborales, no hay rentabilidad que sea perdurable. Este principio va más allá de la práctica de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), según Uriel Pineda, catedrático de la Universidad Centroamericana (UCA).
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Cuando en una empresa no hay libertad de formación sindical, según Pineda, hay una manifestación clara de violación a los derechos humanos. “Una empresa que no tiene sindicato es un indicador negativo de que esté respetando los derechos humanos, porque su obligación no solo es respetarlos sino promoverlos”, sostiene.
El catedrático afirma que las empresas deben publicar sus políticas de derechos humanos, donde se contemplen procedimientos para acceder a reclamaciones.
Y es que el respeto a los derechos humanos dentro del aparato empresarial es promovido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a través de un documento sobre las buenas prácticas que pueden ser adoptadas por los países de forma voluntaria y para atraer inversión responsable.
El presidente de la Cámara Americana de Comercio de Nicaragua (Amcham), Yalí Molina, dijo que en los últimos años ha habido avances en esta materia en el empresariado nicaragüense mediante una mayor apropiación del término de Responsabilidad Social Empresarial.
Señaló que las empresas se están esforzando para cumplir con su responsabilidad en cuanto a su relación con sus colaboradores (trabajadores), proveedores, clientes, medioambiente y la comunidad.
“Lo que nosotros queremos es crear empresas donde exista un buen ambiente de trabajo, con buenas condiciones de trabajo, que hayan empleos dignos para los nicaragüenses. Y tomando en cuenta que las empresas nacen para tener utilidades, pero esas utilidades que se produzcan siempre viendo la parte social”, apunta.
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