Lucía Navas
El Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) evidencia la poca inventiva que existe en el país de productos y sistemas nuevos, lo cual limita al país si se busca acelerar el desarrollo económico.
El Mific registra 300 patentes de invención entre 2006 y 2011 en el país. Es decir que en promedio por año el país generaría 50 patentes, sin embargo más del 70 por ciento de estas pertenecen a compañías extranjeras que registran la patente de su producto para tenerlas protegidas en su uso localmente.
Harry Peralta, titular de la Dirección General de Registro de la Propiedad Intelectual del Mific, dice que efectivamente “en materia de Derechos de Propiedad Intelectual la mayoría de registros son titulares de origen extranjero, tomando en cuenta que recibimos solicitudes de distintos países del mundo”.
Álvaro Porta, decano de la Facultad de Ciencias Administrativas y Económicas de la Universidad Americana (UAM), dice que “no es que no se creen cosas nuevas”, ya que las empresas constantemente lo hacen para mejorar sus sistemas de producción o los servicios que brindan. Porta menciona que las universidades son impulsoras importantes de invenciones a través de sus departamentos de emprendedores.
Agrega que la innovación no debe verse solo en hacer investigaciones en grandes laboratorios e invirtiendo millones de dólares, sino en que las empresas e instituciones públicas mejoren los servicios que prestan. Para Porta el tema está en que muchos de esos proyectos nuevos que pueden tener capacidad comercial la mayoría de las veces no se registran como patentes, lo cual no permite darlos a conocer y desarollarlos localmente.
SE CREA, AUNQUE POCO
Pero no todo es negro y muestra de ello es el hecho que Nicaragua subió cinco puestos en el Índice de Innovación Global 2012, publicado pro la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO, por sus siglas en inglés). Pasó el país del puesto 110 al 105 entre 141 países.
Guadalupe Martínez, directora ejecutiva del Consejo Nicaragüense de Ciencia y Tecnología (Conicyt), menciona que se dan pasos interesantes en las universidades y el ámbito público y privado, donde han surgido buenas ideas que se han concretado en productos ya patentizados.
– María José Guerrero, gerente de Inteligencia Competitiva del Centro de Exportaciones e Inversiones (CEI), explica que a nivel del país hace falta culturizar a los empresarios en el tema, “porque es una debilidad que enfrentan grandes empresas, productores de bienes y servicios a todos los niveles”.
– “Cuando no disponemos de marca puede significar que estamos vendiendo materias primas, productos sin valor agregado que no incluyen marca propia o bien productos que son maquillados para empresas que han posicionado sus marcas sin dudas”, explica Guerrero.
– La experta insiste que todo es cuestión de visión empresarial, porque disponer de una marca registrada implica un producto que facilita el posicionamiento de la empresa, del producto mismo, y por ende, del país.
– Y al crearse algo, dice que es un buen mecanismo de diferenciación en los mercados en relación con la competencia. Es una garantía jurídica que concede el derecho exclusivo de uso y explotación y también garantía de calidad.
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El Conicyt registra siete proyectos creados localmente. El filtrón cerámico para agua potable y un kit para el diagnóstico serológico de la leptospirosis humana y de la enfermedad de Chagas son dos proyectos creados en el país e incluidos en el catálogo internacional reconociendo la pertenencia de Nicaragua.
Los otros proyectos son un sistema de procesamiento y consumo de semilla de ojoche, la producción de insectos benéficos para el control de plagas como Trichogramma Pretiosum y Chrysoperla , así como un sistema externo para el control de plagas en los cultivos y motoperforadora de pozos.
Martínez destaca que el Ministerio de Salud (Minsa) desarrolló un nuevo kit de diagnóstico serológico de la leptostiporis y la enfermedad de Chagas, que es una técnica de laboratorio que realiza en dos horas y medias el diagnóstico y con alto nivel de efectividad, lo que permite atender a tiempo a los pacientes y evitar brotes o epidemias de ambos males.
En el área de producción la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua-León (UNAN-León) desarrolla investigaciones de alternativas al control químico de plagas de los cultivos agrícolas. Se creó un sistema de producción de Controladores Biológicos en condiciones de laboratorio que luego se producen de forma masiva que luego se lleva a los campos de siembra.
Martínez explica que el sistema se implementa desde 2003. En la actualidad se utilizan el parasitoide Trichogramma y el depredador Chrysopa para regular las poblaciones de insectos plagas, en los cultivos de cebolla, maíz, repollo, tomate, chiltoma, caña de azúcar, tabaco, okra, algodón orgánico y cucurbitáceas.
El resultado de esto es una reducción de 13 por ciento en los costos de producción con control biológico de tomate y del 16 por ciento en la producción de chiltoma, tomate y cucurbitáceas.
CLAVE PARA EL DESARROLLO
Mario Amador, presidente de la Cámara de Industrias de Nicaragua (Cadin), recuerda que la innovación es un elemento clave para el desarrollo empresarial y su sostenibilidad. Señala que lo que sucede mayormente es que toda la tecnología se importa y lo que termina haciéndose en la empresa es adaptándola al sistema de operaciones.
Es lo que sucede en los ingenios azucareros. Amador menciona que estos compran tecnología de Brasil y la India, que luego se adapta al medioambiente y al sistema operativo en el procesamiento de la caña de azúcar.
“Ahí podemos decir que se está innovando, porque si bien ya se tiene la tecnología, se adecua a nuestras propias operaciones”, añade Amador.
SE PUEDE HACER MÁS
Para Guillermo Jacoby, vicepresidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), la innovación se vincula a la creación de tecnología y esta se relaciona a la enseñanza y a los negocios. Lamenta la amplia ventaja que tiene Costa Rica, donde “desde hace años se decidió que invertir en innovación era la forma de potenciarse”.
Costa Rica ocupa el puesto 60 en el Índice de Innovación Global. Este ranking clasifica las economías en función de sus capacidades y resultados en el ámbito de la innovación midiendo las instituciones, el capital humano, el tipo de sofisticación de mercado disponible, el tipo de negocios disponibles, el conocimiento y tecnologías producidas, y las producciones creativas.
Las debilidades de Nicaragua en este campo las reconoce el mismo Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación del Gobierno. Se identifica como algo sensible la carencia de personal calificado.

El diagnóstico indica que en Nicaragua existen 1.6 titulados de grado en ciencias e ingeniería por cada mil habitantes, cerca de una cuarta parte de la cifra de Costa Rica.
Y en cuanto a personas dedicadas a la ciencia y a la tecnología —refiere el plan— Nicaragua y Guatemala se ubican en el último lugar entre los países seleccionados, ya que solo emplean 0.2 personas por cada mil habitantes, nivel muy por debajo del registrado en Costa Rica (3.9). “Por lo poco que se invierte en el área de investigaciones es porque somos tan poco inventivos”, explica Jacoby.
APEN y Cadin señalan que en el país las empresas son las que están constantemente en la búsqueda de nuevas ideas que mejoren sus sistemas de producción y afirman que se requiere mayor esfuerzo en las universidades, por ejemplo para que oferten las carreras que demanda el sector privado, así como profesionales más preparados.
“Podrían tener más acercamiento con la tecnología que se usan en el momento, a veces las universidades por falta de recursos se van quedando un poco desfasadas, por ejemplo, enseñan a usar un soldador que tal vez ya ni se usa en las fábricas”, señala Amador.
Jacoby lamenta que “no seamos más dinámicos en innovaciones y tecnologías porque somos más receptores” y dice que si el Plan Nacional de Innovación se ejecutara se podría responder a las necesidades del país, ya que asegura que estructuralmente está bien diseñado.
Pero el Plan Nacional ha pasado más guardado que en la práctica, ya que fue diseñado para ejecutarse entre 2010-2013. Los gremios empresariales esperan que haya más acción al respecto y deje de estar en el papel.
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