Bloomberg News
A.P. Moeller-Maersk A/S, dueña de la línea naviera de contenedores más grandes del mundo, apuesta a que China evolucionará de una economía basada en el crecimiento de las exportaciones a una de consumo en el término de una década.
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“Estamos invirtiendo en tener una gran organización en China para poder estar en condiciones de ayudar a los clientes que quieran exportar a ese país”, dijo el máximo responsable ejecutivo, Nils Smedegaard Andersen, de 54 años, en una entrevista telefónica del 9 de noviembre desde las oficinas centrales de Maersk en Copenhague.
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La segunda mayor economía del mundo apunta a lograr un crecimiento más sostenible en tanto se prepara para un cambio de dirigencia por medio del cual el vicepresidente, Xi Jinping, remplazará al presidente, Hu Jintao, como jefe del Partido Comunista de China.
El primer ministro, Wen Jiabao, ya rebajó la meta de crecimiento económico de China conforme el Gobierno alienta la demanda de los consumidores y reduce la dependencia del país de las exportaciones.
“Va a ser muy, muy positivo para nosotros —y probablemente también para el resto del mundo— que China tenga éxito en ese proyecto”, dijo Andersen. “Ya registramos la tendencia porque estamos viendo un crecimiento de las importaciones chinas. Es algo que ya está ocurriendo”.
Por ahora la línea de contenedores de Maersk, que transporta alrededor del 15 por ciento del comercio marítimo de consumo del mundo, todavía envía a China contenedores vacíos, ya que las exportaciones siguen superando a las importaciones.
“En unos diez años creo que podríamos llegar a un nivel en el que haya más equilibrio entre los contenedores de productos que entran y salen de China”, agregó Andersen.
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