Melesio Peter Espinoza
Fernando, el segundo de varios hijos, nació el 1 de enero de 1948 en Bonanza. Fue estudiante dedicado y desde niño realizó trabajos para contribuir al presupuesto familiar. En su juventud fue testigo de la explotación irracional de las compañías mineras de aquella época. Al concluir sus estudios de primaria en 1967 le fue revelada su vocación de servir a Jesús. Eso guió sus pasos hacia Bilwaskarma, Río Coco, y el Instituto Bíblico Moravo, donde terminó su formación junto con otros pastores nativos.
Mina Rosita fue su primera parroquia donde conoció a Magdalena Tercero, con quien en 1975 decidieron unirse en matrimonio y procrearon tres hijos y tres nietos. Cuando iniciaba su ministerio transcurría el proceso de autoctonización de la Iglesia morava, es decir el paso de la dirección de esta, antes a cargo de alemanes y norteamericanos, a manos de los nativos. Fue una época de esperanzas en la región, tanto a nivel eclesial como nivel político. Los primeros superintendentes locales de la Iglesia fueron dos creoles, el tercero fue Fernando, primer miskito electo para dos períodos, 1980-1982 y 1998-2000.
Su primer período como superintendente fue difícil. El gobierno sandinista reivindicó un proyecto que en teoría era de liberación nacional pero en la práctica estaba arraigado al pensamiento político tradicional del mestizaje nicaragüense. El falso entendimiento de las minorías indígenas continuó siendo un obstáculo para la unidad nacional. Los hijos de la Costa habían iniciado un proceso de emancipación a inicios de 1970. Estas contradicciones fueron causa de la confrontación bélica en 1981 entre la población miskita y el gobierno sandinista. Fernando, como superintendente moravo, no podía estar al margen de esta situación y se convirtió en mediador del conflicto, lo cual no le impidió denunciar las atrocidades en contra de la población civil y los líderes religiosos por parte de las autoridades. Persecución, cárcel, muerte, tortura física y psicológica, daños y pérdidas económicas, incluyendo iglesias, fueron algunas de las calamidades de las cuales también Fernando fue víctima. Por defender a su pueblo y a la Iglesia morava, en 1982 fue encarcelado en El Chipote, celdas de torturas del somocismo y luego del sandinismo.
Después le dieron la libertad pero condicionada, le impidieron regresar a la Costa por tiempo indefinido, pero podía viajar al extranjero. Al poco tiempo de haber sido liberado se le diagnóstico diabetes.
En 1989 se traslado con su familia a vivir a Florida. Allí siguió sirviendo a sus hermanos migrantes mediante su trabajo pastoral en la iglesia Sarasota y West Palm Beach. Regresó a Nicaragua 1995 dejando atrás a su querida familia para ayudar a la región. En esa época logró ser asignado como pastor en Corn Island y luego como superintendente de las iglesias entre 1998 y 2000.
En el año 2000, Fernando, ya seriamente aquejado de problemas de salud, regresó a Florida a reunirse con su familia. Cuando en 2006 le prescribieron el tratamiento de diálisis, su vida cambió, pero nunca abandonó sus cualidades de escritor y nunca dejó de ser un consejero espiritual para muchos.
Dejó escrito un borrador sobre pastores que hicieron historia en la Iglesia morava de Nicaragua: “Incansable e inquieto pastor de pastores y fiel siervo de Jesucristo”. El 6 octubre de 2012 Dios lo llamó de este mundo hacia su gloria. Fue un gran pastor, intelectual, y amante de su cultura miskita. Que descanse en paz.
El autor es Sacerdote Católico y Antropólogo.