Humberto Belli Pereira

¿Cómo podríamos mejorar moralmente?

El primer paso para curar una enfermedad es tomar conciencia de su gravedad; percatarnos que sufrimos una alarmante falta de moralidad y que vivimos en una sociedad donde se miente, engaña y roba con facilidad; donde valen poco los compromisos o la palabra empeñada, donde campea la irresponsabilidad, se prostituyen los comportamientos, se finge y trampea. Muchos opinan que antes había más decencia en la administración de justicia, mayor honradez y profesionalismo en las relaciones de trabajo, más aprecio por la honra y vergüenza ante el delito. Exactas o no dichas apreciaciones, difícilmente encontraremos quienes crean que gozamos de buena salud moral.

Un segundo paso es concienciarnos sobre los costos del problema. ¿Alguien ha calculado el daño social, laboral y nacional que causan trabajadores o propietarios deshonestos; el daño que sobreviene cuando el robo es culturalmente aceptado y ladrones conquistan posiciones de influencia? ¿O cómo la falta de moralidad empobrece nuestras relaciones interpersonales al fomentar la desconfianza y los caparazones defensivos? ¿O cómo las conductas irresponsables a nivel familiar desintegran hogares y condenan a miserias materiales y emocionales a millares de inocentes?

Peor que el subdesarrollo económico es el subdesarrollo ético. Además de prolongar aquel —los economistas ya han medido la correlación entre corrupción y pobreza— la ausencia de comportamientos morales en amplios sectores de la población crea un campo abonado para las dictaduras, las guerras, y un sinfín de costosísimos conflictos políticos.

El tercer paso es la búsqueda de remedios. Decía en mi artículo de la semana pasada, que entre estos podría considerarse la conveniencia de restablecer la educación religiosa (cristiana) en los colegios públicos, siempre y cuando no se impusiera y se administrara en consenso con los padres de familia. Porque la ética y la fe cristiana, como demuestran no tanto la teología, sino las ciencias sociales, han sido un elemento civilizador y moralizador extraordinario.

Su concepción del ser humano como hijo de Dios y poseedor de una dignidad infinita, ha promovido la conciencia moral occidental sobre los derechos humanos y el respeto hacia todas las personas, sin distingo de clase o color. Sus preceptos éticos, entre ellos el amor al prójimo, perdón de las ofensas, y compasión a los desamparados ha inspirado portentos de caridad y obras benéficas en el mundo entero, y una legión de santos y santas —incluyendo los anónimos— que se han dado heroicamente en servicio a los demás. ¿Qué llevó a Madre Teresa de Calcuta a desvivirse por los leprosos y moribundos de las calles, o a Bartolomé de las Casas a defender a los indígenas de América, sino su fe cristiana?

Claro está que enseñar cristianismo no es receta infalible. Pocos alumnos oyeron tanto las doctrinas del maestro como Judas Iscariote. Tampoco es el único elemento moralizador. También es fundamental priorizar la promoción de las virtudes, hábitos adquiridos por la repetición de acciones buenas, como autodisciplina, responsabilidad, diligencia, perseverancia, honestidad, etc. William Bennett, exministro de Educación norteamericano, publicó El Libro de las Virtudes , verdadero tesoro pedagógico para todas las edades. Los maestros de las escuelas reciben cursos para mejorar la enseñanza del español o las ciencias igual que muchos padres aprenden dietas eficaces para mantenerse en forma. ¿Pero cuántos de ellos aprenden formas de promover virtudes en sus hijos o alumnos?

Esto nos lleva a la familia. Esta educa o deseduca más que la escuela. Una estrategia global de mejoramiento moral exige trabajar tanto en el frente escolar como en el familiar. La lucha, no hay duda, es a largo plazo; pero es la más importante y la mejor inversión en el futuro.

El autor es sociólogo, fue ministro de educación 1990-1998.

COMENTARIOS

  1. Alex
    Hace 14 años

    Totalmente de acuerdo con ud, Dr. Belli, sin embargo, para la «busqueda de remedios» ciertamente se necesita personas que los puedan aplicar, con el ejemplo y con la palabra, esa, deber una de las fases mas dificiles, encontrar personas de esa categoria moral que quieran sacrificarse.
    Saludos

  2. Denso Orozco
    Hace 14 años

    Muy buen articulo SrBelli;yo siempre he pensado que la IglesiaCatolica era una buena fuente de moral y civica,que practicamente la recibian gratis todos los alumnos para una buena formacion academica hasta antes de la mal llamada revolucion sandinista,que entro con una gran cantidad de Judas Iscariotes como una maldicion para nuestra juventud,que agarro rumbos diferentes con la tal alfabetizacion y cortes de cafe;lo peor es que el mal persistira,mientras esten los los mismos gobernantes del ayer

  3. rudy
    Hace 14 años

    Bueno, no. La mejor enseñanza es la Gnóstica. La Iglesia Católica ha engañado por siglos de siglos hasta meternos una falsa religión a fuerza de espada y sangre. Se enriqcieron hasta la coronilla; y siguen.
    Es duro caer en la realidad de la iglesia y de las religiones en general.
    Estamos claro de que la disciplina que se enseña en las iglesias mejora la moral y cívica, así sea, pero lo mejor sería cambiar el sistema de enseñanza y de educción en todas las escuelas para educar al ciuda

  4. Marcelo Gonzalez
    Hace 14 años

    Esto es lo mas absurdo que ha escrito el señor Belli, no solo tenemos que soportar que la iglesia catolica presione al estado para aprobar leyes medievales como la ley anti-aborto, pero ahora este señor propone enseñar la hipocrita doble moral catolica en los centros de estudio publicos. La moralidad no tiene nada que ver con la religion, yo soy ateo desde los 10 años de edad y ahora son un profesional y padre de familia, y nada tengo de cristiano.

  5. Ernesto Che
    Hace 14 años

    Me parece muy edificador el articulo del Sr. Belli, en lo unico que no estaría de acuerdo que se imponga una religion (Catolica) en la enseñanza, en la biblia no se habla de religion, sino de la palabra de Dios. Se debe de enseñar Cristianismo, porque la biblia es un LIbro por excelencia de fe y de Conducta. Ahi estan bien claro como debemos de ser como personas, espiritualmente y moralmente.

  6. feligres
    Hace 14 años

    Me encanta leer lo que escribe mi respetado beato Belli. Admiro el positivismo de las virtudes. Virtudes enjendradas por distintas religiosidades.

  7. Giwreh
    Hace 14 años

    Cuidado! La iglesia catolica esta una dictadura respecto a la administracion y la concepcion del mundo. Que puede aportar respecto a una educacion hacia democratas? Prohibir anticonceptivos? El famoso Las Casas tenia lamentablemente tambien una mala influencia proponiendo que se podria sustituir a los esclavos americanos (indigenas de america) por esclavos africanos! Y la iglesia catolica no condenó la esclavitud antes de los anos 60 argumentando con la biblia, donde existen esclavos.

  8. esceptico desde Managua
    Hace 14 años

    Monseñor Belli, La iglesia podría educar mucho mejor si diera un buen ejemplo, si no tuviera esa facinación de codearse con los poderosos y realmente vivieran la humildad y la caridad en lugar de enredarse en dogmas y prohibiciones que no encajan en el siglo que vivimos. No le pongan tanta mente al uso de condones y traten de salir un poco a los barrios marginados a encontrarse con los que Jesus llamó «La sal de la tierra»

  9. LAS ABUELAS Y LAS MADRES SABEN COMO
    Hace 14 años

    No necesitamos ir a la escuela para aprender principios éticos ni morales y mucho menos necesitamos ir a la universidad para eso; tampoco necesitamos vivir en la sacristía. Ni siquiera necesitamos conocer la definición de ética ni de moral. Lo que necesitamos es tener conciencia del bien y del mal, del respeto que debemos a los demás y a nosotros mismos. Y la mejor forma de adquirir esos conceptos es que una madre o una abuela nos los inculque con su ejemplo mientras somos niños.

  10. PINOCHO Y PEPITO GRILLO SABEN COMO
    Hace 14 años

    Mi madre sabía muy bien cómo hacerlo. No necesitó enviarme a tomar ninguna clase, que ella tampoco nunca tomó. Lo hizo con todo su cariño mientras me leía cuentos infantiles; cuando me explicó quién era Pepito Grillo. Ahora podrá sonar cursi, pero para un niño no lo fué. En ese momento entendí con toda claridad que, aunque no quieras, siempre hay una vocesita que te dice qué es lo que estás haciendo bien o lo que estás haciendo mal, y qué nunca deja de recordarte lo que hiciste m

  11. cantinero
    Hace 14 años

    Ay…Dios mio. Para a ese hombre.

  12. HFZP
    Hace 14 años

    Felicidades Dr. Belli por su articulo, y completamente de acuerdo que la enseñanza y el aprendizaje del cristianismo aportaría (como mínimo) a la educación de la persona – a ser de bien e integral – a niveles intra e interpersonales en la sociedad moderna, a parte de incluir la posibilidad de salvación de su alma. La iglesia universal es el ejemplo a seguir a pesar de las debilidades humanas.

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