Noel Amílcar Gallegos
Desde que inició el proyecto de adoquinado en la terminal de buses del mercado municipal Ernesto Fernández, de Masaya, a inicios del mes pasado a Antonio Martínez le ha ido mal en su negocio.
Este comerciante tiene una vulcanizadora, vende recargas telefónicas y agua para que los transportistas laven sus vehículos. Pero a su puesto no llegan los clientes, ya que el proyecto de adoquinado no finaliza.
La ejecución de este proyecto ha menguado los ingresos de los comerciantes que fueron ubicados temporalmente en las calles aledañas de este populoso centro de compras.
Marvin Baltodano, presidente de los comerciantes de perecederos, dijo que inicialmente les habían comunicado que iban a estar en las calles aledañas solo por una semana. Sin embargo, “ya tenemos más de un mes y nos están alargando los días. Esto es preocupante, porque ahorita ha aumentado la cantidad de comerciantes en esa zona, aparte de los cien que tenemos censados. Nos sentimos flagelados por la municipalidad porque no se ha hecho cargo de esta problemática”, enfatizó Baltodano.
Exigió que la Alcaldía haga un reordenamiento de los comerciantes que van a ingresar a la parada una vez terminado el adoquinado.
Falta de higiene
Otra de las quejas de los comerciantes son las condiciones higiénicas del punto donde fueron ubicados, ya que aseguran que hay mucha basura y aguas malolientes que salen de los manjoles. Los comerciantes exigen que se acelere la entrega del adoquinado.
Aída Mayorga, presidenta de la directiva central de comerciantes, dijo que van a dar un plazo considerable para ocupar la terminal. “Ahorita estamos calmando a los comerciantes, diciéndoles que si ya esperamos mucho tiempo, esperemos unos días”, comentó.
28
días era lo estipulado para este proyecto, sin embargo ya van más de cuarenta. “Los atrasos se dieron por las lluvias”, dijo María José González, supervisora de la obra.
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