En Nicaragua existe una gran variedad de profesionales que se dedican a la docencia en universidades públicas y privadas. Unos la desarrollan con la práctica, otros estudian alguna carrera relacionada con la docencia como magisterio o pedagogía. Las universidades tanto públicas como privadas requieren de docentes capacitados, con buena preparación y experiencia en las clases que imparten, ya que de esto dependerá la calidad de la enseñanza e igualmente su reputación.
El término docente proviene del latín docens que significa “enseñar”. Docente es la persona (hombre o mujer) que imparte un conocimiento enmarcado en alguna ciencia o arte. Coloquialmente suele denominarse docente al catedrático, maestro o profesor. Según su definición, maestro es aquel que tiene una habilidad extraordinaria en la materia que imparte, y catedrático es el profesor de mayor rango en una universidad. Un docente en la práctica ostenta las habilidades de ambos. El corolario es que son personas que enseñan (sobre todo en la educación superior) y que poseen un determinado conocimiento.
Un docente tiene que haber pasado una serie de requisitos para alcanzar dicho puesto. No obstante, también debe ostentar un amplio dominio o comprensión de la materia o ciencia que imparte.
Considero que un docente aparte del conocimiento o el dominio de la materia y de los estudios especializados que posea debe de reunir otros requisitos tales como: capacidad de análisis, paciencia, el saber escuchar, liderazgo, respeto, espíritu investigativo, ser innovador, tener habilidades de orador, motivador, entre otros. La importancia de ser docente es que se deja una huella o legado en los alumnos quienes recibieron una guía básica durante el tiempo que duró la enseñanza. Los alumnos o estudiantes deben de estar claros que el docente es un guía, una persona que está ahí para ayudarlos y darles las herramientas elementales que alguna vez pondrán en práctica como profesionales. Pero sobre todo, un buen docente es aquel que motiva a sus alumnos a aprender. Muchos docentes, inician impartiendo clases desde que son alumnos en la universidad bajo la modalidad de alumnos ayudantes, otros se inician en este maravilloso mundo siendo unos profesionales, y otros, un poco más veteranos. No importa la edad, aunque lógico es que a mayor experiencia, mejor dominio de la materia. Al fin de cuentas, si un docente no se mantiene actualizado difícilmente podrá impartir una cátedra de calidad.
En Nicaragua, existe una Ley que regula, entre otras cosas, aspectos relacionados con la docencia, la cual es la Ley 704 o “Ley Creadora del Sistema Nacional Para el Aseguramiento de la Calidad de la Educación y Reguladora del Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación” que en su Artículo 10 inciso 4 dice: “Los docentes deberán de poseer como mínimo el grado académico que se ofrece y el conocimiento específico de la materia que impartan”.
El grado académico y el conocimiento de la materia o ciencia son según esta Ley, los requisitos básicos para ser docente. Aparte de esto, a como mencioné, se tiene que inspirar respeto en los alumnos porque en el docente recae la responsabilidad de transmitir los conocimientos necesarios. También es importante la empatía con el grupo y sobre todo la motivación que el docente sea capaz de transmitir, la cual solamente se logra interactuado, escuchando, guiando y reconociendo los logros alcanzados por los alumnos.
El autor es abogado y docente. Recinto UNEH (Jinotepe).
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