Sergio Boffelli

Obama o Romney, ¿cuál conviene a Nicaragua?

Por el supuesto impacto sobre Nicaragua, mucho interés ha despertado quién será el próximo presidente estadounidense, si el republicano Mitt Romney o el mandatario Barack Obama.

En los debates presidenciales Romney (por única vez y sin respuesta de Obama) mencionó a América Latina exclusivamente sobre la relación comercial. Sin embargo es sabido que las prioridades del país del norte incluyen el control de tráfico de drogas, inmigración ilegal y lavado de capitales; cero tolerancia a grupos extremistas o amenazas a la seguridad nacional, control natal, medioambiente, avances en democracia y respeto a los derechos humanos.

Para comprender las relaciones de Estados Unidos con el mundo es imprescindible leer el Informe Kissinger o NSSS 200 (National Security Memo 200) presentado el 9 de agosto de 1974 por el Secretario de Estado Henry Kissinger (http://pdf.usaid.gov/pdf_docs/PCAAB500.pdf) y desclasificado en 1980.

Por eso resulta curioso que la llamada izquierda que simpatiza con Daniel Ortega crea que una victoria de Obama —a quien consideran réplica de Jimmy Carter— les conviene. O que la llamada derecha deposite su confianza en Romney, a quien asemejan con Ronald Reagan.

Ninguna de las dos percepciones me parece apropiada y aunque la diferencia entre los candidatos parece ser marcada, en realidad se limita a cómo lograr los mismos objetivos. Habría que hacer memoria sobre diferencias sobre política exterior entre el entonces candidato Barack Obama y el presidente George W. Bush. En realidad muy poco ha cambiado, aunque para muchos los estilos son importantes.

Como se recordará, Chávez crecía cada vez que el presidente George W. Bush (2001-2008) o su secretario de Defensa Donald Rumsfeld (2001-2006), caían en sus provocaciones. El venezolano acusaba y se burlaba del “imperio” y Rumsfeld lo comparaba con Adolfo Hitler (cable de AP el 3 de febrero del 2006). Una guerra a pañuelazos que sirvió a Chávez para radicalizarse vociferando a coro con los dependientes del Alba. Bush se fue hace cuatro años y Chávez ha sido nuevamente reelecto.

Aunque Obama no participa en contiendas verbales, está claro que no le tiembla la voz para deshacerse de enemigos como Osama Bin Laden. No tuvo objeciones para apoyar la Primavera Árabe y así se fueron los dictadores Hosni Mubarak (Egipto) y Muamar Gadafi (Libia), sin el aparataje utilizado para despedir a Saddam Hussein (Irak). Hoy Mahmud Ahmadinejad (Irán) carga un futuro incierto y contando.

Obama ha aprendido a tirar con mira telescópica y —lo mejor— no es predecible. Quizás por eso la frase “si yo fuera estadounidense votaría por Obama” (http://cnnespanol.cnn.com/2012/09/30/) fue lanzada por Chávez para favorecer a Romney, el contendor con quien sueña el suramericano.

Si Romney ganara la Presidencia es probable que quisiera “poner en su lugar” a Chávez, Ortega y a quienes pueda, impulsando acciones atrevidas y sanciones, lo que requiere producir efectos a corto plazo. El problema es que cuando no existe oposición organizada y fuerte, la consecuencia sería un fracaso que no conviene a los adversarios de Ortega, quienes cerrarían filas reprochando el “injerencismo”.

La actual administración parece creer que cada nación, para lograr cambios positivos duraderos, debe encontrar su propio camino a su ritmo y su tiempo. Y que unas demoran más que otras.

Buscar soluciones políticas o económicas en el exterior, por incapacidad interna, no funciona. Que los opositores tradicionales no gozan de credibilidad, que negocian con el orteguismo, que no movilizan a sus compatriotas para defender la institucionalidad, nada tiene que ver con quién será el próximo presidente de los Estados Unidos.

El autor es periodista

COMENTARIOS

  1. Mac Coya
    Hace 14 años

    Porque quitarle merito al army que fue quien se encargo de eliminar a Bin Laden.Una vez detectado no quedaba mas opcion que dar la orden lo mismo hubiera pasado en el caso que un republicano fuese el presidente.Con la primavera arabe o mejor llamada la islamizacion lo vemos desde otro punto de vista tener enemigos para mantener su industria armamentista.Dividio a los EEUU en ricos y pobres sin embargo financiado por los ricos porque con los pobre no recolecta los millones para su campana
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