Rafael Mendoza, el efímero mánager de los Leones, no supo que responder en un principio, cuando dos de los jugadores extranjeros del equipo melenudo, le preguntaron dónde estaban sus lockers (armarios) y cuando se les entregarían sus uniformes de práctica.
“No hay lockers y no habrá uniformes de práctica”, les dijo Mendoza con pesar en su voz y vergüenza dibujada en su rostro. Así que los jugadores buscaron un rincón en el piso y pusieron ahí sus bolsos en el dogout del estadio de los felinos.
Esa carencia no es exclusiva del parque occidental. La mayoría de los estadios del país, no cuentan con las mínimas condiciones para los jugadores, y menos aún para los fanáticos, a pesar que son claves para el sostenimiento del proyecto.
“La mayor carencia, no es el dinero. Es la mentalidad para crear un ambiente más agradable en los dogouts y en las graderías. Nadie pide un vestidor tipo Grandes Ligas, pero un poquito más aseados serían mejor”, dice Everth Cabrera, el big leaguer nica.
Para Cabrera, el nivel de la Liga Profesional nica es bueno, pero la imagen que proyecta hacia afuera, no es la mejor. Los terrenos requieren trabajo, y ya no digamos los dogouts y las graderías, lo primero con que topa el fanático o cualquier visitante.
“Aquí (en Managua) por ejemplo, a los dogouts les cambiás el piso, ponés un poco de música y unas dos mesitas para que los peloteros jueguen cartas y se liberen de la presión de los juegos, y ya el ambiente cambia”, agrega el torpedero.
Ciertamente es vital cambiarles el rostro a nuestros estadios, aunque a una buena parte de ellos, ni un buen maquillaje les ayuda.
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