Elízabeth Romero
El sacerdote dijo que desde ese albergue él ha conocido cómo los migrantes centroamericanos están vulnerables a todo tipo de vejaciones por parte de los grupos criminales que operan en este país. Y mencionó que los secuestros, las desapariciones, golpes, extorsiones, entre otros, continúan registrándose en el territorio mexicano contra los migrantes.
60,000 migrantes han sido atendidos en ocho años de fundado del albergue Señor de la Misericordia, donde llegan los viajeros más necesitados que no pueden pagar un hospedaje. La caravana de madres de Centroamérica ya casi termina su gira por México.
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Hace unos veinte días que el guatemalteco Juan Alberto Fuentes Hernández y otros cuatro centroamericanos fueron asaltados y golpeados por cuatro hombres armados que hablaban con acento mexicano.
A los cinco migrantes los despojaron de todo lo que portaban incluido los zapatos. El asalto ocurrió en el sector de La Arrocera, Arriaga, que es considerado uno de los sectores peligrosos para el tránsito de los migrantes centroamericanos en ruta hacia Estados Unidos.
En su mayoría los migrantes centroamericanos que entran por los Estados del sur de México, abordando microbuses de transporte colectivo llamados “combis”, descienden de los mismos para evitar pasar por las casetas de Migración y se internan en los montes y rodean estos puntos de control, lo que les lleva muchas veces a largas caminatas para volver a salir a otro punto poblado y retomar las vías de tránsito.
“Nos salieron cuatro tipos, uno con cuerno de chivo, otro con una escuadra y dos con machetes nos desnudaron y nos registraron bien detallada la ropa ( ) me quitaron todo, hasta los tenis”, lamenta el centroamericano quien permanece en el albergue Señor de la Misericordia, en Arriaga, Chiapas.
Ese día a Fuentes le tocó caminar un tramo descalzo hasta llegar a un rancho donde le regalaron unos zapatos que son los que actualmente lleva puestos.
Fuentes —un deportado que intenta nuevamente regresar a Estados Unidos— busca llegar “al otro lado” para evitar que ante su ausencia su hijo de 14 años, huérfano de madre, que quedó allá cuando lo deportaron, sea dado en adopción. El migrante reseñó que en otro sector de Arriaga la semana pasada también tres jóvenes migrantes fueron macheteados por delincuentes que los despojaron de sus pertenencias.
Heridos llegaron al albergue, comentó el sobreviviente.
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