Didier Alemán Benavidez

Chile está más cerca

El Tratado de Libre Comercio entre Chile y Centroamérica es un acuerdo que fue firmado el 18 de octubre de 1999 y pese a que se define como un acuerdo multilateral, es realmente una serie de acuerdos entre Chile y cada uno de estos países, ya que se negoció un marco general entre Chile y el bloque regional y, posteriormente, se definieron las características particulares de apertura comercial con cada uno de los países por medio de Protocolos Bilaterales.

El primer Protocolo que entró en vigencia fue el de Costa Rica, el 14 de febrero del 2002; luego El Salvador, el 1 de junio del 2002; después Honduras el 19 de julio del 2008, posteriormente Guatemala el 23 de marzo del 2010 y finalmente Nicaragua el 19 de octubre del año en curso.

Esto significa que nuestro país puede exportar de forma inmediata el 98 por ciento de sus productos, mientras que Chile tiene un acceso inmediato solamente del 63 por ciento de su oferta exportable, evidenciando una buena negociación comercial que consolida un trato especial y diferenciado para nuestro país, tomando en consideración las llamadas asimetrías económicas que no son más que el reconocimiento de las grandes diferencias de nuestras realidades productivas.

Considero importante señalar algunos datos interesantes de nuestro recién estrenado socio comercial. Chile es un país con más de 17 millones de habitantes, con una tasa de alfabetismo de 96.5 por ciento y un PIB per cápita ajustado Por Poder Adquisitivo (PPA) que ha aumentado significativamente en los últimos años, llegando a US$$17,222 en 2011, de acuerdo con las cifras indicadas por el FMI en su World Economic Outlook Database.

De acuerdo con los indicadores del Banco Central de Chile, el crecimiento económico en 2011 fue de un 6.0 real. En tanto, los pronósticos de crecimiento para este año son del cuatro por ciento, pese a los evidentes problemas de la economía europea y a los signos de desaceleración en China y Estados Unidos de América.

Estos antecedentes nos permiten concluir que hemos sumado a nuestro haber un socio comercial estratégico en Latinoamérica, con el que compartimos no solo un continente y un idioma, también un marco comercial estable para hacer negocios. Ahora dependerá de nuestra actitud para aprovechar esta naciente relación comercial. Este nuevo mercado representa tremendas ventajas para diversificar el destino de nuestros productos de exportación: carne bovina, café, azúcar, cacao, vinos de fruta, miel de abeja, ron, artesanías, lácteos, productos de cuero y muebles, entre otros.

Según cifras oficiales, Nicaragua importó el año pasado 9.4 millones de dólares desde Chile y exportó a ese país 5.3 millones de dólares. Las condiciones están dadas para que esas cifras queden en el pasado y se conviertan solo en una referencia histórica. Ahora debemos no solo dinamizar nuestro comercio con la patria de Pablo Neruda y Gabriela Mistral, sino fomentar las inversiones chilenas en sectores tan sensibles como la infraestructura, turismo, agroindustria y energía. Si bien es cierto, el comercio internacional acerca a las naciones y les permite desarrollarse, también es cierto que nos obliga a ser más competitivos y proactivos, quienes no lo son simplemente se quedan en el camino. El mercado chileno está hoy más cerca, pero no solo para nosotros también para los demás países centroamericanos, con quienes compartimos gran parte de la oferta exportable. La carrera ya comenzó, solo nosotros decidimos si estamos compitiendo para ganar.  

El autor es Gerente General Exportcentro

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