Elízabeth Romero
A muchas las llamaron sus hijos u otras personas pidiendo dinero por encontrarse secuestrados o en peligro. Algunas enviaron dinero, otras nada.
[/doap_box]
Las madres y familiares centroamericanas con migrantes desaparecidos acudieron a la Basílica de Guadalupe para rogar porque sus hijos aparezcan.
Los centroamericanos pudieron asistir al oficio religioso celebrado en la mañana desde la capilla número cinco, en una de las naves de la Basílica saturada de romerías programadas.
Hasta la capilla llegó a saludarlas el padre Juan Castillo quien las instó a poner sus esperanzas en manos del Señor “que nos escucha a través de Santa María de Guadalupe”.
La nicaragüense Carmen Lucía Cuarezma lloró durante casi todo el oficio religioso. Ella busca a su hijo Álvaro Enrique Guadamuz. “Vine a pedirle un milagro, para que mi hijo aparezca vivo”, dijo Cuarezma al finalizar la misa.
Igual que ella, Roberto Carlos Baca Martínez, quien busca a su hermano Gerald Antonio, refirió que visitó la Basílica para “pedirle a la Virgen que mi hermano esté vivo y se comunique con nosotros”.
La hondureña Fortunata Corea, dijo que salió fortalecida porque sus esperanzas están cifradas en un milagro para que aparezca su hijo Denis Arturo Baca, desaparecido en 2004. La última vez que hablaron él le aseguró que estaba “por cruzar el río”. Después no supo nada de él.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 A