El negocio de la construcción es como cualquier otro. También hay estafadores. El material que suele ser vendido con más trampas es la varilla de acero, advierte Alfonso Martínez, gerente de Operaciones de la empresa Fetesa, que distribuye toda clase de material para construcción.
La varilla que más se usa en viviendas es la corrugada de 3/8, grado 40, de seis metros de longitud. Ese 3/8 significa que debe tener 10 milímetros de grosor. Pero hay quienes logran vender las de 8 milímetros como si fueran de 3/8. Dos milímetros menos en cada varilla le restan resistencia a una estructura.
¿Cómo librarse de los estafadores? Es difícil. Muy pocas personas van a comprar hierro con un calibrador en mano para medir el grosor de la varilla. Lo que sí se puede hacer —aconseja Martínez— es preguntar si es “estándar” o “milimetrada”.
“Milimetrada” o “milimétrica” es la forma elegante de decir que una varilla no cumple con los estándares. Y que, por consiguiente, debe ser más barata.
Después de eso, hay que exigir el certificado de calidad de la varilla, para tener garantía de que cumple con las normas. Igual el de los bloques. “Si no se lo entregan, no compre”, recomienda el ingeniero Raúl Amador Kühl.
Respecto a los bloques artesanales, Martínez asegura que “ninguno cumple con los niveles exigidos por el MTI, porque ninguna (empresa artesanal) tiene las máquinas adecuadas ni las mezclas adecuadas”.
EL TEST DE LA VARILLA
Las varillas de acero para concreto deben pasar la prueba de doblado a 180 grados. No tienen que mostrar fracturas en el lado exterior del doblez.
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