Roy Moncada
A Felícita Chavarría nadie le ha tenido que contar del aire contaminado que existía en La Chureca; ella misma lo respiró por años, antes que iniciara a construirse la esperanza de 258 familias con el cierre del basurero.
Ahora tiene un puesto de salud que costó 130 mil dólares y ayer inauguraron la zona donde se terminan de construir las 258 casas, en el lugar llamado Virgen de Guadalupe.
El puesto brindará medicina general para las 1,400 personas que hasta la fecha habían vivido entre la basura y el humo desesperante del otrora vertedero.
José Manuel Mariscal, coordinador de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), se mostró satisfecho con el proyecto que inició hace tres años y que una vez terminado, borrará el viejo estigma que tenían los habitantes de La Chureca.
Además del puesto de salud, inaugurado ayer, en La Chureca se construirá otro centro en la parte de la planta procesadora de desechos para atender a las 450 personas que ahí trabajarán.
Ambos centros estarán equipados de medicamentos y son parte del proyecto que cambiará aquel humo y cerros de basura por oportunidades de progreso.
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