Las elecciones municipales se diferencian de las nacionales en que el peso del candidato puede incluso superar el peso de la afiliación partidaria, quizás por eso es que esta vez el Consejo Supremo Electoral (CSE) borró la foto de los candidatos de la boleta electoral, para que la gente votara por el partido y no por la persona.
En los pueblos y en los municipios más distantes de nuestra geografía, todo el mundo se conoce y los buenos candidatos en algunas elecciones, han sido incluso halagados por varios partidos, todo con el ánimo de captar el voto del ciudadano que vota por la persona, su honestidad y su programa de gobierno, más que siguiendo líneas u “orientaciones” partidarias.
A pesar de los pronósticos negativos, de los llamados a la abstención o la apatía, en estas elecciones podrían haber algunas sorpresas, no en todos, pero en algunos municipios donde el nivel de entusiasmo ha sido alto. También hay muchos simpatizantes y militantes del partido de gobierno que descontentos con su política de nominación por el dedazo y candidatos a la reelección impuesta por la pareja gobernante, van a votar por los candidatos del PLI en muchos municipios del país.
En adición, esta vez el PLI tendrá miembros en las mesas electorales, lo que dificultará cualquier maniobra de fraude y mejorará la transparencia de los comicios.
Por otra parte, aunque la criticada ejecutoria del actual CSE en las últimas dos elecciones podría presuponer que habrá un fraude, lo cual lógicamente desmotiva a la población opositora, creo que esta vez se cuidarán más de su imagen y procurarán que el resultado de los comicios sea aceptado por todos los contendientes y en aquellos municipios donde pretendan robárselas descaradamente como en el 2008, los miembros de mesa del PLI, los fiscales y los ciudadanos sabrán defender su voto.
Contra el mayor riesgo que hay que luchar ahora es contra el grado de abstención, que tradicionalmente ha sido mucho mayor en las elecciones municipales que en las presidenciales.
Ya la disyuntiva entre la población no debe ser si votar o no votar, sino por qué candidato votar y se debe escoger al mejor, al que pueda traer mayor progreso a su municipio. En este campo creo que los candidatos del PLI también son superiores que muchos candidatos sandinistas cuyo único mérito verdadero para ocupar las posiciones que tienen es su lealtad absoluta y demostrada a la familia gobernante, lo que lesiona el principio fundamental de la autonomía municipal, la cual ha venido desapareciendo en los últimos años.
Es evidente que el sistema electoral nuestro, y particularmente los jueces electorales que nos cuentan los votos, no son independientes y dejan mucho que desear, pero lamentablemente el FLSN no quiso proceder a realizar estos cambios que toda la población ha demandado, antes de este proceso electoral municipal.
Después del 4 de noviembre, sea cual fuere el resultado, el Gobierno y la oposición deben cambiar a los magistrados electorales en procura de restaurar la credibilidad del sistema que tenemos, imperfecto como lo es, pero no existe otra alternativa que participar para cambiarlo.
Si participamos, podemos demandar con propiedad ese cambio, que es ya un clamor nacional de la inmensa mayoría de los nicaragüenses sin distingo de colores políticos. La apatía no resuelve nada: no votar es darles la razón y el voto a quienes no desean ese cambio.
El autor es diputado por la Bancada Democrática Nicaragüense.
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