Norman Caldera

Taparle el ojo al macho

En las elecciones presidenciales mexicanas de 1988, a la hora del recuento de los votos se cayó el Sistema del Computador AS/400 de IBM. Aunque muchos creen (y yo me cuento entre ellos) que Carlos Salinas de Gortari ganó la elección limpiamente, allí nació la expresión “se cayó el sistema”, para denunciar recuentos parcializados o sistemas “arreglados”, para favorecer al candidato oficialista en unas elecciones.

El afectado fue el “Lula” mexicano, Cuahtémoc Cárdenas Solórzano, exsenador por el estado de Michoacán, hijo del presidente Lázaro Cárdenas del Río y padre del exgobernador de Michoacán y jefe de la Misión Electoral Municipal de la OEA, Lázaro Cárdenas Batel. Cárdenas aceptó los resultados de las elecciones a pesar de la “caída del sistema” y aunque perdió, logró demostrarle a su ciudadanía que el PRI era vulnerable.

Para el 2002, Vicente Fox y el PAN fueron los beneficiarios, en una de las dos elecciones en las que Cárdenas perdió como candidato del tercer lugar, con un aparatoso 17 por ciento de los votos, a pesar de que entre una y otra elección, había sido electo jefe de gobierno del Distrito Federal con casi el cincuenta por ciento de los votos.

A Cárdenas le ha sucedido, también como candidato dos veces perdedor, don Andrés Manuel López Obrador, quien no ha aceptado los resultados de las elecciones, aunque no se hayan caído los sistemas, simplemente porque él no acepta que puede perder.

Cuando vino Dante Caputo a acomparsar (sic) las elecciones presidenciales del 2011, y ante la incapacidad de respuesta del secretario Insulsa frente a las violaciones a la Carta Democrática Interamericana, critiqué duramente su actuación de venir a bendecir con su presencia la segunda “caída” consecutiva “del sistema en Nicaragua”.

Por cierto hay versiones contradictorias sobre la causa de su repentina renuncia a la OEA que van desde su regreso a la Cancillería argentina para apuntalar al Alba, hasta que está hastiado de la inefectividad de la OEA en la promoción de la democracia.

Sería irónico que don Lázaro Cárdenas Batel, echara a perder los primeros dos capítulos de una ilustre trilogía familiar para venir a prestarse a la tercera vez consecutiva que “se cae el sistema en Nicaragua”, dándole las migajas de algunas alcaldías a la oposición, “para taparle el ojo al macho”, como citara recientemente un artículo de Alberto Guerra Salazar en el diario La Región, de Tamaulipas, al referirse Mauricio Cerda Galán a los escaños que asignaría al PRD el partido en el poder usando su control sobre el organismo electoral.

En cuando a la observación nacional, ya salió don Telémaco y sus “estudiantes”, a “taparle el ojo al macho” del mundo que está observando para hacer creer que hay observación independiente cuando solamente se trata de los beneficiarios que no son auditados, ni sujetos a la Contraloría en el reparto del cinco por ciento del Presupuesto Nacional (calculado sobre la base del presupuesto de la Asamblea más el presupuesto del Alba).

Espero que don Lázaro recuerde la elección que su padre perdió en 1988 o las elecciones futuras que sin la menor duda le tocará disputar a él y que su “Misión Imposible” en Nicaragua, no se reduzca simplemente a “taparle el ojo al macho” poniéndole anteojos de cuero para que vea solo en la dirección que el amo escoja.

Por eso es importante que todo el mundo vote en noviembre, para obligar al partido en el poder a que para ganar haga “que se le caiga el sistema”. La abstención solamente haría más fácil dejar que le “tapen el ojo al macho”.

El autor fue canciller de Nicaragua.

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