La Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSPA por sus siglas en inglés) lanzó una campaña para rescatar a las tortugas que habitan en la Granja de Tortugas Gran Caimán tras una investigación entre 2010 y 2011 que detalló el maltrato que sufren estas especies que luego son reproducidas, sacrificadas, y cuya carne es vendida, aunque a los turistas les permiten verlas y manipularlas.
Los investigadores pudieron ver a algunas tortugas que habían nacido sin ojos, sobrevivían en la suciedad o eran alimentadas con dietas poco naturales.
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