Emigdio Quintero Casco

La sordera del poder

Si gobernar es saber escuchar, aquí ocurre todo lo contrario, porque el poder está sordo, ciego y mudo. Cuando los periodistas preguntaron a algunos mediadores del gobierno sobre el mensaje de la Conferencia Episcopal del miércoles 26 de septiembre respondieron con balbuceos, onomatopeyas y palabras inconclusas, luciendo despistados, ¿o es que el juego del despiste es ironía o capricho de la nueva retórica política? Esa actitud oficial, ¿es fortaleza o debilidad? Más bien, arrogancia y pedantería, y cruel desprecio a los ciudadanos. Hasta el cardenal Obando, enfermo, se mostró evasivo con su clásico ronroneo. Tan sordos como el Consejo Supremo Electoral cuando se le exige a los magistrados que actúen con responsabilidad, honestidad y transparencia en el conteo de votos y en sus funciones.

¡No es posible que no hayan escuchado la explosión política de este mensaje ronco y sonoro, justo y oportuno! El mensaje de los obispos se analizó, se debatió en las diferentes plataformas de la comunicación social, con mucha seriedad, con profundidad, con altura, con sólidos argumentos y bases científicas, religiosas y legales. La fortaleza de ese documento estriba en que la Iglesia está enraizada en el pueblo, y lo único que hace es el levantamiento de la realidad política, social y económica que le da sentido a la nación.

Si el mensaje de la Conferencia Episcopal tuvo una respetable repercusión, ¿por qué tanta sordera? Probablemente los mediadores del gobierno —asesores, consejeros, operadores políticos, familiares— tiraron una bocanada de humo para que el mensaje de los obispos se banalizara y se difuminara en los telenoticieros. Probablemente porque el debate de ideas y propuestas políticas se consideran anticuadas, poco productivas y técnicamente irracionales. Tal vez porque el Gobierno se siente más cómodo haciendo de la política un espectáculo mediático, sobre todo si el poder tiene sus propios medios y sus propios mediadores.

La sordera del Gobierno se pone en mayor evidencia, cuando los diferentes sectores reclaman sus derechos, y no se atienden satisfactoriamente sus demandas. ¿Y qué es lo que no quiere oír el Gobierno? Reflexiones como las que hacen los obispos en su reciente mensaje al pueblo nicaragüense. No quieren que les hablen sobre la forma en que se está ejerciendo el poder; sobre la necesidad de restablecer el tejido social, replantearse el sistema político y sobre la necesidad de realizar elecciones transparentes.

En sus planteamientos, los obispos también enfocan la crisis de los partidos de oposición que han sido incapaces de interpretar el sentir del pueblo y presentar un proyecto de nación, en lo referente al ámbito económico, social, educativo y otros temas relevantes.

En sus reflexiones a la luz de la fe, los obispos nos hacen sentir que los problemas que afronta el país no se van a resolver con nuestra pasividad, conformismo, quedándonos recluidos en casa, indiferentes, sino participando activamente en los asuntos de interés público. El cambio se puede lograr cívicamente, sin dejarse arrastrar por el odio, la violencia y medidas de fuerza. Una ventana de luz es la esperanza, jamás perderla, para vivir en paz, en libertad y donde se practique la democracia. Con tantas demandas, los gobernantes tendrán que aprender a escuchar, ver la realidad circundante con vocación de servicio y recuperar el habla.

COMENTARIOS

  1. Jose Ramon Garcia
    Hace 14 años

    A mi juicio todo lo que indicaron los religiosos en su carta nada mas es un juego mas de la derecha, con todo el respeto que se merecen cada lora en su guanacaste.. acá el gobierno hace lo que el pueblo demanda, en base a eso se trabaja, en base a las necesidades de los mas desprotegidos de este país, no en base a los antojos de los oligarcas de este país. Vivimos en un país libre, donde el pueblo decide y se escuchan sus necesidades y poco a poco se van supliendo.

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