Cartas al Director

Los verdaderos culpables

En la voz del idioma popular, se dice, y se sostiene, que los liberales de este siglo que se autollaman “demócratas” son los verdaderos responsables de haberle entregado el poder en bandeja de plata a los sandinistas ortodoxos, y más concretamente a Daniel Ortega, ahora que pretende con carácter vitalicio consolidar su siniestra dictadura.

El sandinismo antagónico no tuviera tanta fuerza si los llamamos “liberales”, no se prestaran al juego del primero, ni avalaran la corrupción que hoy por hoy sacude a Nicaragua, pero como los “rojos sin mancha” siempre han vivido de pactos curuleros, y de componendas para asegurarse los bolsillos, les importa poco que el pueblo cargue con los resultados, y al final ellos siempre salen ganando, porque para el adversario, en este caso el Frente Sandinista, se vuelven “indispensables” cuando se sientan al contorno de las mesas de “negociaciones” de donde suelen obtener óptimas concesiones.

El “liberalismo” de esta época se ha divorciado de los principios ideológicos, y ha borrado de un solo plumazo el recuerdo de sus mejores conductores; de los que con sabia dirección supieron anteponer a las ambiciones personales los caros conceptos de su doctrina enarbolando con dignidad el insobornable pabellón de sus ideales. Ayer, en ese pasado de formidables vivencias, el liberalismo, de antaño, tuvo en sus haberes líderes de excelente presentación, valores de incuestionable honradez ciudadana que con el acervo intelectual de su talento le dieron brillo al mismo liberalismo, y lo situaron en la galería de honor donde sus ejemplos perduran con indudable aceptación.

Conductores de la talla de Enrique Lacayo Farfán, Manuel Cordero Reyes, José Madriz, Enoc Aguado Farfán, Humberto Alvarado Vásquez, Federico López Rivera, Alejandro Abaúnza Espinoza, Modesto Armijo Lozano, Francisco (Paco) Ibarra Mayorga, Ramiro Sacasa Guerrero, Leonardo Argüello (a quien Somoza García expulsó del poder a los veintiséis días, general Carlos Castro Wassmer, Juan Bautista Sacasa, Pedro J. Quitanilla y René Schick Gutiérrez, cuyo gobierno de tres años, tres meses, y tres días, significó para los nicaragüenses una franca apertura de paz; respetuoso de todas las libertades; impulsor de un régimen de Derecho, en el cual la República pudo vivir sus mejores tiempos, y por esa postura independiente que el pueblo siempre admiró, y aplaudió, los Somoza le tendieron una trampa mortal, sobreviviéndole inexplicablemente un violento infarto del miocardio que apagó su vida civilista aquel 3 de agosto de 1966 entre la consternación de la patria que lloró en silencio la pérdida material del más humilde estadista que ha registrado la historia.

En cambio, los “liberales” de esta época aciaga que vive este irredento país, a la cabeza de Arnoldo Alemán, y demás comparsas, y que se mantienen influenciados, de perversas ambiciones han tirado a los desechos de la historia los principios del partido, alejando por completo sus grandes postulados, y convirtiéndose en perfectos comerciantes de la política nacional, tan descompuesta al igual que un cadáver. En gran escala han traicionado la doctrina original del auténtico liberalismo, porque ya no les interesa del todo y por lo único que sienten motivación es por haberle asegurado a Daniel Ortega, y al sandinismo ortodoxo, el poder absoluto a través de los pactos convocados.

Hugo Ramón García

 

Diputación: ¿Una profesión? 

Muchas personas ajenas al negocio de la política hemos coincidido en que los diputados deberían cambiarse en cada elección de la Asamblea y no ratificarlos en su curul año con año, como demanda la democracia, pero en Nicaragua los parlamentarios parecen haberse ganado el derecho a convertirse en millonarios “ayudando” a la gente. Yo pregunto: ¿De qué manera ayudan a la gente? Ante la pregunta de un periodista, un diputado dijo que los diputados tenían que ser reelectos porque no se puede “perder la experiencia” adquirida, y que nombrar a alguien nuevo sería empezar de cero, y que eso no es conveniente y, como los votos son en cascada, siempre salen favorecidos. Wálmaro Gutiérrez, Wilfredo Navarro, y Edwin Castro, por poner un ejemplo, ya parecen presentadores de televisión; enciendes tu televisor y lo primero que aparece es la carota de uno de ellos, diciendo siempre lo mismo. Y el colmo de la desfachatez es que el señor Navarro dijo en una entrevista para este Diario, que “lo bailado nadie me lo quita y que la política es como un noviciado en el que te transformas en un generador de bienestar para la gente “y que él se siente realizado como político. ¿Cuándo un político verdadero se debería sentir realizado?

Seguramente no sería cuando por razones de cuotas de poder político o económico este haya alcanzado un nivel inalcanzable para un trabajador honesto. La democracia es exactamente todo lo contrario; ella nos concede a todos por igual el derecho a ser electos y lo ratifica nuestra Constitución Política, pero ese derecho ha quedado reservado para los mencionados profesionistas de la Asamblea Nacional y para los gritones aduladores de los partidos, que se “ganan el derecho” a ser candidatos por el único hecho de haber trabajado en la campaña, no importando si tienen los méritos requeridos para serlo. En Nicaragua todos vivimos como en una novela (que podría ser Macondo) en la cual los ciudadanos no tenemos ni la remota oportunidad siquiera de leerla porque otros se adueñaron de todos los ejemplares. ¿Cuándo? señores políticos de oficio permitirán que Ramón Pineda, Pedro Pérez, Juan Pueblo y seis millones más de nicaragüenses honestos y trabajadores optemos a una diputación o en el mejor de los casos al de presidente de la República? Tenemos todo ese derecho.

Ramón Pineda

 

121 aniversario en Jinotega 

Hoy lunes 15 de octubre Jinotega celebra 121 años de ser departamento; razón por la cual las autoridades civiles, religiosas y militares llevarán a cabo un sinnúmero de actividades artísticas y culturales en esta ciudad para celebrar en grande tan magnífica e histórica fecha.

Jinotega como departamento es considerado como el de la meca del café nicaragüense por su gran producción para la exportación; el mismo también cuenta con una excelente ganadería en San Rafael del Norte que ha recibido en múltiples ocasiones premios de grandes campeones en las ferias de Expica en Managua; también se producen variedades de hortalizas y granos básicos para el consumo nacional. El departamento de Jinotega cuenta con bellos destinos turísticos en sus diferentes municipios para especial deleite de nacionales como extranjeros.

Salvador Pérez González

 

Festival de poesía 

Agradezco en nombre de la Fundación Esquipulas la excelente crónica redactada por la editora de Literaria, licenciada Marta Leonor González, sobre el primer Festival de Poesía de Managua 2012, en la que los lectores de LA PRENSA conocieron más a fondo sobre esta iniciativa rememorativa de la paz y promotora de la cultura, entre otros objetivos.

El festival está dedicado al poeta Álvaro Urtecho, nuestro amigo y maestro con quien compartimos ratos agradables, y enmarcado en las bodas de plata de los Acuerdos de Paz de Esquipulas II que trajeron estabilidad a Centroamérica. Desde ese punto de vista, el Festival de Poesía tiene un compromiso tenaz: de apoyo a la gobernabilidad social, al fortalecimiento de los valores cívicos y a la gestación de una nueva cultura de paz con innovación y espíritu de creatividad.

Le agradecemos dicha apertura, y reiteramos también nuestra invitación como periodista cultural de este gran Diario y como poeta, a que lea sus poemas en el Festival de Poesía de Managua.

Ariel Montoya, presidente

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