Irene López
Las diablesas llevan en sus manos mandolinas, adornadas de cintas de colores y dan la apariencia que la ejecutan durante la danza. Los movimientos del cuerpo y de los elementos que llevan en la mano van acorde con los pasos y la música. Usan un vestido multicolor, capa, medias de colores, zapatillas pintadas, y en la cabeza un sombrero adornado de lentejuelas, flores, cinta de colores y plumas de avestruz.
Orígenes: La danza macabra o danza de la muerte, gran invención del siglo XIV, era una danza en cuyos círculos entraban los personajes que iban siendo juzgados por sus fechorías y condenados a entrar en el baile.
Las danzas juglarescas de los siglos XV y XVI estuvieron caracterizadas por movimientos acrobáticos, tales como las contorsiones de piernas, juegos de mano y dedos. Eran muy populares y se hacían acompañar de diversos animales que participaban como bestias domadas.
Los diablitos de Masaya se caracterizan por mantener el círculo durante la interpretación danzaria y los personajes de los diablos y la muerte no permiten que ningún personaje se salga del círculo, donde participan diversos animales.
Para los esclavos, el diablo no significaba ni el mal ni el espíritu vengador, sino una figura de regocijo; un poderoso bufón.
En la región del Pacífico de Nicaragua encontramos en las fiestas patronales las comparsas de diablos y diablitos, herencia africana con mezcla europea.
Igual que los diablitos de Masaya la música es también ejecutada por chicheros y tienen bastante similitud. Mencionaremos las más importantes comparsas de diablitos en el Pacífico y que salen durante sus fiestas patronales: diablitos de Nandaime, diablitos de Jinotepe. Los diablitos de Managua desaparecieron del contexto folclórico hace muchos años, salían durante las fiestas patronales en julio.
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