Jeniffer Castillo Bermúdez
Un estudiante al culminar el sexto grado de primaria debería, por lo menos, resolver problemas de la vida cotidiana y comprender lo que lee. Esto lo contempla el currículo académico que se desarrolla en el país desde 2007.
Sin embargo, la eficacia de ese currículo y del aprendizaje de los 1.7 millones de alumnos es, hasta ahora, desconocida porque no hay una evaluación curricular que permita mejorar los problemas que pueden tener los planes de estudios.
Actualmente, dice Gertrudis Mayorga, especialista en educación de Research Triangle Institute (RTI-International), el currículo y el desempeño escolar se mide solamente por el índice de promoción, es decir, si los estudiantes pasan o no al año siguiente.
“No existe una política curricular que te permita evaluar para mejorar los planes de estudios”, lamenta Mayorga.
Por su parte, el investigador Cefas Asensio Flórez reconoce que “el país ha hecho transformaciones curriculares basadas en desarrollar competencias esto es un avance pero no se ha aprovechado suficiente por la falta de formación y capacitación docente en herramientas metodológicas y pedagógicas que permitan aplicar y desarrollar esas competencias”.
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