Esa era una de las principales preocupaciones de la empresa de capital estadounidense cuando empezó a instalarse en 2007: llegaba un nuevo gobierno y tenían miedo. “Pero ha sido relativamente tranquilo, ha sido muy fácil de hacer negocios, entonces creo que este país ya está invitando para la inversión”.
Gisella Canales Ewest
La prenda Adidas, Under Armour, Levi’s, Polo, Ralph Lauren o Dockers que tiene en su guardarropa podría haber sido elaborada en Nicaragua. En los últimos dos años la industria de la confección que opera bajo el régimen fiscal de zona franca ha dado un giro y cada vez más se dedica a la producción de prendas de vestir de mayor calidad.
Ejemplo de esta transformación es la empresa Flying Needle. En 2008 empezó a operar con 15 personas, quienes elaboraban decoraciones de ropa deportiva, tales como números o letras. Hoy en esa empresa ubicada en el parque industrial Astro Nicaragua, en Tipitapa, se fabrican uniformes completos de softball, beisbol, baloncesto y voleibol, tanto para hombres como para mujeres.
Rob Knoll, vicepresidente de Flying Needle, cuenta que la empresa opera desde hace casi noventa años en Estados Unidos y al buscar la expansión en el exterior exploraron varios países centroamericanos, pero optaron por Nicaragua, por la calidez de su gente y niveles de seguridad.
Empezaron con una inversión de poco más de medio millón de dólares, operando en un edificio de 900 metros cuadrados. Hoy la inversión total asciende a unos seis millones de dólares y requieren 5,600 metros cuadrados de instalaciones para la elaborar las prendas de marcas como Rawlings, Under Armour y Adidas.
EN CRECIMIENTO
Se estima que actualmente operan en el país unas 75 empresas de confección en el régimen de zona franca. Dean García, director ejecutivo de la Asociación Nicaragüense de la Industria Textil y de Confección (Anitec), calcula que un cuarenta por ciento de esas empresas ya están produciendo prendas con valor agregado. El restante sesenta por ciento continúa elaborando prendas “básicas”, tales como camisetas, pantalones y camisas casuales.
Entre las opciones que menciona están gorras deportivas, para beisbol, por ejemplo; bolsos de mano y mochilas.
Y si el sector continúa avanzando, Knoll no descarta que se podría llegar a elaborar hasta pelotas para las ligas menores y para las escuelas secundarias. Las pelotas para ligas mayores tienen sus normas de fabricación, por lo cual sería menos probable, dijo.
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- «Hace cinco años solo hacíamos pantalones casuales, camisas casuales y camisetas. Hoy hacemos pantalones de vestir, camisas de vestir, ropa interior, prendas de vestir (trajes para dama), bléiser, chaquetas para frío, chaquetas para deportistas, ropa deportiva”.
- Dean García, Anitec.
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Hasta hace poco tiempo todas las empresas del país confeccionaban solo prendas sencillas, pero en los últimos dos años se ha empezado a “cambiar procesos, cambiar tecnología, cambiar mentalidades” y ya se elaboran en Nicaragua prendas de vestir por las que se paga mejor en el extranjero.
Esto es lo que ha permitido que las exportaciones textiles del país no caigan en valor, a pesar que la demanda internacional no es positiva, producto de la ralentización de la economía de Estados Unidos, el principal mercado de ese sector.
García explica que el volumen exportado se ha desacelerado este año, y a partir de marzo todos los meses han mostrado retroceso. Sin embargo, el valor de las ventas no ha bajado porque este año se vende ropa de mayor precio, más elaboradas y de mejor calidad. Las nuevas prendas pueden venderse un 20 por ciento más caras que las sencillas.
“Es normal, por estos cambios que se están dando en el sector y tomando en cuenta también el mercado internacional”, destaca.
SURTIÓ EFECTO
Esta transformación del sector de confección de Nicaragua ha sido posible, añade García, porque el país es ahora más competitivo que muchos países asiáticos y centroamericanos, lo cual ha permitido la “migración” de contratos de producción de ropa.
Esta competitividad aumentó producto de la mejoría del clima de negocios interno, lo que incluye la estabilización del costo de la mano de obra —mediante los acuerdos salariales tripartitos entre empresarios, trabajadores y Gobierno— y la energía.
Y el país sigue avanzando. García afirma que en Tipitapa ya se están produciendo estampados y decoraciones para la marca Nike y no se descarta que en un futuro cercano se puedan elaborar las prendas completas.
LA MANO DE OBRA: FORTALEZA O DEBILIDAD
Una de las dificultades que han enfrentado las empresas que tienen contratos de producción de prendas de mayor valor y complejidad es que la mano de obra nacional aún está aprendiendo a trabajarlas.
Rob Knoll, de Flying Needle, reconoce que fabricar una prenda de ese tipo es más complicado, “no es como hacer camisetas o como hacer jeans… Se trata de tejidos que son mucho más flexibles”.
Luis Ortega, gerente general de esa empresa, explica que los trabajadores viven en permanente capacitación sobre cómo elaborar ese tipo de ropa.
“Ha sido difícil, ese ha sido el reto (el recurso humano), que podamos entrenarlo para que se adapte a este tipo de forma de manufacturar, con las complejidades que tenemos, los tipos de telas, todo el valor agregado que se le pone a la prenda”, añade.
Y es que entre hacer una camiseta sencilla y un uniforme de beisbol, por ejemplo, hay una enorme diferencia de tiempo y trabajo. Según Ortega, hacer una prenda más elaborada puede tardar entre cuatro y cinco veces más que una pieza regular.
“Se necesita mucho tiempo, es más complejo, actos más lentos”, afirma Knoll.
Y no solo eso: la modalidad de trabajo cambia por completo, agrega por su parte García. Y es que las prendas de bajo valor agregado se producen bajo el sistema de producción en línea, es decir, que cada línea de producción elabora una sola parte o proceso de la prenda.
En cambio, las piezas más elaboradas se producen bajo el sistema modular, donde cada trabajador hace varias partes de la misma.
“El trabajador va a tener que aprender a ser especialista en toda y cada una de las operaciones de fabricación de la prenda y lo importante de ello es que eso beneficia al trabajador porque hacer un trabajo que maneja toda y cada una de las operaciones de la prenda va a poder ganar mayor salario… su nivel de tecnificación va a ser mayor”, enfatiza.
Y es que el mercado de este tipo de productos no trabaja en base a volumen, sino en base a calidad y precio.
CONFIANZA EN NICARAGUA
¿Qué se necesita para que Nicaragua atraiga a más empresas que den mayor valor a los productos que elaboran? Rob Knoll, de Flying Needle, considera que las condiciones son favorables, “el país es muy bueno”.
“Yo creo que en este momento Nicaragua está ofreciendo todo, es un lugar muy agradable para venir, la gente es agradable, la cultura es muy fácil de asimilar y se alinea con los estadounidenses, y el gobierno es estable”, afirma.
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