Carla Torres Solórzano
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Además entre 7 y 8 niños llegan en la fase final y necesitan diálisis, hemodiálisis y finalmente un trasplante.
Actualmente esta sala atiende a 18 pacientes en tratamiento de hemodiálisis, 22 en diálisis peritoneal y en tratamiento conservador de la enfermedad 102 pacientes, quienes hasta el momento no han necesitado ningún tipo de diálisis.
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El regalo más valioso que Maribel Arias le brindó a su pequeña hija, Yai Rath Jarquín, después de la vida, fue uno de sus riñones.
La joven madre recuerda entre sollozos aquel 8 de marzo del 2011 cuando a través de un examen de orina y los síntomas de presión alta, los médicos del Hospital Manuel de Jesús Rivera “La Mascota” diagnosticaron insuficiencia renal crónica a la niña.
Yai Rath recibió tratamiento de diálisis peritoneal durante siete meses. En febrero de este año se logró realizar el trasplante renal. La cirugía fue todo un éxito, no obstante deberá tomar medicinas antirrechazo por el resto de su vida.
En base al derecho a la vida en la Sala de Nefrología-Urología del Hospital Manuel de Jesús Rivera “La Mascota”, con la ayuda de la Asociación para Niños Nefropáticos (Annef), así como otros organismos, se inició desde el 2005 cirugías de trasplantes renales a menores, mientras se espera la legislación que regule este tipo de procedimientos.
César Delgadillo, presidente de Annef, manifestó que actualmente los trasplantes se realizan solamente de un donante vivo relacionado o consanguíneo que puede ser la mamá, el papá o un hermano.
“Cuando no se tiene un donante relacionado es donde actúa la ley de trasplante, es decir cuando el donante voluntario tenga muerte cerebral y hay condiciones de compatibilidad también se pueden realizar”, dijo Delgadillo.
De igual forma, manifestó que en un hospital privado un trasplante renal tiene un valor de aproximadamente 20,000 dólares. Sin embargo en “La Mascota” se realiza de forma gratuita.
Annef brinda a los pacientes los medicamentos que no cubre el Minsa. Además asume algunos gastos sociales, como la construcción de viviendas a los pacientes que la necesitan.
“Es necesario que estos niños vivan en buenas condiciones para evitar el contagio de enfermedades infectocontagiosas que afecten el riñón trasplantado”, recomendó Delgadillo.
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