Saúl Martínez
Don Erasmo Reynerio Lumbí, padece de artritis y tiene dificultades cardiacas. Ayer estaba acompañado de su hija y se mostró optimista al recibir el abono.
“Trabajé en el Ingenio San Antonio como analista en laboratorio y al enfermarme fui office boy. Estamos tan necesitados que fue hasta no ver no creer”, dijo.
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Ayer en Chichigalpa una “marea humana” incontrolable de excañeros pedía les fueran entregados sus 600 dólares, como parte del pago del 25 por ciento correspondiente a la privatización de cuatro ingenios.
Son en total 4,094 excañeros que recibirán 3,000 dólares cada uno. Hasta ayer representantes de la Procuraduría General de la República (PGR), habían entregado el abono a 750 excañeros.
Cabe destacar que el pago fue posible luego que los excañeros montaran en distintas fechas cuatro tranques en el empalme de Chichigalpa, que paralizaron el comercio y transporte internacional sobre la vía Panamericana.
Armando René Carranza, integrante de la Comisión de reclamantes cañeros Francisco Picado, dijo que espera que los beneficiarios sepan aprovechar el abono que reciben, lo que además dinamizará la economía de occidente.
“En 1992 se entregó esa plata (producto de la privatización de ingenios) pero no a los trabajadores, fue a través de ciertas maniobras que líderes sindicales de la época sacaron. Esa vez nos correspondían 12,500 dólares por cada uno de los reclamantes”, dijo Carranza.
DIERON SU VIDA
La mayoría de los excañeros son ancianos que laboraron 40, 30, 20 y 10 años en los ingenios.
Don Carlos Sevilla laboró por 51 años en campo, albañilería y carpintería en el Ingenio San Antonio y al recibir el dinero agradeció al Altísimo. Aseguró que cancelará deudas y comprará lo que le falta en el hogar.
Nidia Jarquín, viuda de Carlos Carballo, agradeció al Gobierno y dijo que podrá ayudar un poco a sus hijos.
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