AFPTV: Chávez favorito de las presidenciales
Venezuela/AFP
El rostro de Hugo Chávez Frías está en cada moto, auto, poste y pared del pueblo de Sabaneta, tierra natal del presidente, donde tiene su más leal trinchera electoral y muchos han reído, llorado y luchado por él en cada etapa de su vida política.
Aunque en las calles polvorientas del pueblo caluroso y rodeado de áreas rurales, hay muchos que critican la labor de sus hermanos gobernantes, aunque apoyen al Chávez presidente.
“Yo le he pedido ayuda al alcalde, al gobernador y nada, no me resuelven. Queremos que el presidente ponga mano dura cuando vuelva a ganar para que no se desvíen los recursos”, se queja Carlos Briceño, padre de cuatro niños y desempleado desde hace meses.
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Desde hace días, Sabaneta estaba llena de rumores sobre la llegada de Chávez: unos lo esperaban para el pasado fin de semana, otros para el martes, pero casi todos sabían que “Huguito”, el que de niño vendía dulces en la plaza Bolívar, llegaría a su pueblo antes de los comicios.
Ayer se concretó la visita, y el hombre de los afiches fue arropado por miles en las calles de este poblado de unos 40,000 habitantes, ubicado en el Estado Barinas, corazón de los llanos venezolanos y donde la familia Chávez gobierna desde 1999. “Un saludo a este nido de mi vida”, dijo Chávez al llegar al pueblo.
Se paseó en un camión por las calles de Sabaneta y saludó a familiares y viejos vecinos, cantaba canciones nostálgicas y recordaba los lugares donde jugó y estudió.
“Sabaneta es 100 por ciento chavista y el Estado Barinas es chavista también”, asegura Telma Torres, mientras sostiene la foto que un joven Chávez le envió en 1973, cuando iba a la escuela militar. “Yo antes decía que no, pero ahora que el presidente lo ha dicho tanto, que fui su novia y su eterna enamorada, ahora lo digo: yo fui su novia”, dice Torres, cuyos nietos llaman a Chávez “abuelo”.
Torres recuerda también que fue a partir de los años ochenta cuando Chávez “comenzó a tocar temas políticos” y a manifestar su descontento con los gobiernos de la época. Aunque para ella, así como para muchos de sus allegados, el mandatario venezolano no mostró dotes políticas en su juventud.
“Nunca le vi el interés por la política de pequeño. A él lo que le gustaba era el béisbol (…)”, cuenta Alfredo Aldana, compadre de Chávez y amigo desde el colegio. Sentado frente a la escuela Julián Pino —donde Chávez terminó la primaria como el mejor de su clase— Aldana recuerda los viejos tiempos.
Lloró cuando creyó que matarían a su compadre tras el intento de golpe de estado que Chávez lideró en 1992. Tras ese hecho, cuenta que incluso su casa fue allanada y, cuando Chávez salió de la cárcel en 1994, rememora la fiesta que le hicieron en el pueblo.
Pero más allá de fallas o carencias —como la falta de agua potable— Sabaneta sigue con Chávez, quien en 2006, cuando aspiró a la reelección, obtuvo en su pueblo 87.45 por ciento de los votos. “Sabemos que al día de hoy, todavía en Sabaneta nosotros estamos perdiendo”, asegura Castillo.
El compadre de Chávez asegura que hasta en el “círculo cercano de Chávez” hay opositores. Como su esposa. “Mi esposa es Adeca, pero muchooo”, confiesa Castillo refiriéndose al partido opositor Acción Democrática. “Es la única persona que conozco que dice que los gringos son buenos”, asegura Aldana.
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