León Salvatierra
Una vez más, el reloj empoza los deseosde mis manos en tus manos
Por las mañanas cojo mi abrigo gris(en la memoria de la piel se añejan los abrazos)el contemplarnos es un adiósDe tu boca no surge esa palabrapero mi cuerpo la incorpora en ademanes
El vientre de mi madre fue mi primera salidael exilio hacia el norte la segunda, de ahícada momento ha sido una repeticiónun gesto claro, igual cuando reímoscuando anochece como niños en abrazossobre mi pecho, desvanecen tus párpados, yuna vez más, me abandonan tus manos en un mito.
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